Grandes Dominicanos!
Luis Felipe Alberti Mieses.
El coronel Juan Bautista Alfonseca, bisabuelo de Luis Felipe, había compuesto el primer himno nacional dominicano, y se le considera además el pionero en llevar el merengue al pentagrama. Doña María de la O Mieses, la madre de Luis Felipe, era entonces profesora de piano.
El joven músico se fue a Santiago de los Caballeros y allí continuó sus estudios de violín con el profesor J. L. Sánchez. En la ciudad corazón integró frecuentemente conjuntos que, en los teatros Colón e Ideal, se empleaban para llenar el silencio del cine de entonces con la música de sus instrumentos.
Su madurez profesional lo llevó a crear orquestas propias, y es así que surgen la Jazz Band Alberti, La Lira del Yaque y la Santa Cecilia. Ese mismo ascenso en sus capacidades propició que, cuando en 1932 se fundó la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo, se le invitara a ocupar en ella un puesto como violinista.
Durante una década, de 1944 a 1954, Alberti y su orquesta permanecieron contratados en el viejo Hotel Jaragua, fue entonces que surgió esa bella canción, que todavía recorre el mundo como nueva y que se titula: Luna sobre el Jaragua.
Luis Felipe Alberti Mieses fue además maestro de canto coral en las escuelas de Santiago de los Caballeros, organista de la Catedral de Santiago Apóstol y primer violín de la orquesta de la Compañia Anónima Tabacalera. Fue también quien le dio al merengue un aire citadino, al utilizar un medio sonoro más complejo para interpretarlo. Trasvasó el merengue del conjunto campesino, conocido como “perico ripiao”, a una orquesta con trompetas, piano y saxofón. Lo enriqueció armónica y melódicamente, cambió las voces y los textos, para darle al conjunto una mayor apariencia urbana, y lo llevó a los salones que frecuentaban las clases más ricas de la sociedad.
En su intéres por divulgar sus conocimientos musicales, escribió unMétodo de tambora y güira, una colección de cantos infantiles, y un trabajo sobre Música, músicos y orquestas bailables dominicanasque se destacaron durante la primera mitad del siglo XX.
El 26 de enero de 1976, en la ciudad de Santiago de los Caballeros, a la edad de 75 años, falleció Luis Felipe Alberti Mieses.
Tú no podrás olvidar.
Tú no podrás olvidar
en tus labios quedan huellas que jamás
nunca el tiempo aunque quiera borrará
Tú debes de recordar
que nos quisimos los dos
y aunque lo quieras negar
tú no podrás olvidar
Guarionex Aquino Reyes.
Aquino, en su ascendente carrera, alcanzó extraordinario brillo en la década del cincuenta. En 1951 participó en las Noches de Opera que se celebraron entonces en el teatro Olimpia, donde Roberto Caggiano dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional. Cuatro años después fue invitado Guarionex a interpretar la parte de barítono del Réquiem de Fauré con la Schola Cantorum del Convento de los Dominicos, que contaba en esa fecha con la dirección del Dr. Rafael Bello Peguero.
En 1961 fue profesor de canto de la Academia de La Voz Dominicana, en 1964 produjo para esta misma emisora el programa Estampas de mi Tierra y grabó un buen número de canciones dedicadas a diferentes provincias del país. Se dieron a conocer en ese espacio; entre otras: Baní, de Ramón Gallardo;Azua, de Guaroa Pérez; y Seibanita, de Julio Gautreau.
También en la década de los setenta creó el maestro Aquino la emisora Radio Santa María, con la cual contribuyó a elevar el nivel cultural de la comunidad donde estuvo enclavada, Mao. Buena parte de su programación estuvo dedicada a divulgar las mejores obras de los artistas nacionales y extranjeros.
En 1999, luego de algunos años dedicados a labores diversas, volvió a impartir clases en Radio Televisión Domincana. Regresó con toda la veteranía de un artista de larga vida y con la alegría y el entusiasmo del joven que había llegado a La Voz Dominicana allá por los años cincuenta.
El gran artista dominicano murió en Santo Domingo, el 24 de diciembre de 2010.
Miriam Ariza.
Fue además alumna de los profesores Pedro Lerma y Manuel Carra, en Madrid, España, en cursos de prefeccionamiento de repertorio. En 1968, Ariza resultó finalista en el Concurso Internacional de Intérpretes de Música Española para pianistas, realizado en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias.
Como solista, se ha presentado en Barcelona, Córdoba, Sevilla, Cádiz, San Juan, Ponce, París, New York y muchas otras ciudades. Junto a su esposo, el violinista Jacinto Gimbernard, y al cantante Arístides Incháustegui se presentó en la Maison de L’Amerique Latine, en Radio Televisión Francesa (TF-1), en Radio
France y en el Carnigie Hall, de Nueva York.
Sus actuaciones como solista junto a la Orquersta Sinfónica Nacional de la República Dominicana han sido muy aplaudidas y ha estado dirigida por los Maestros Manuel Simó, Jacinto Gimbernard, Carlos Piantini, Rafael Villanueva y Julio de Windt para interpretar obras de Bach, Mozart, Chopin, Schumann, Beethoven y Tchaikovsky.
En 1986 obtuvo el premio El Dorado, otorgado a la mejor instrumentista clásica, y en 1987 fue merecedora de un premio Casandra por el mismo concepto.
Alberto Beltán.
El 15 de enero de 1947 su voz se comenzó a escuchar cada vez más lejos, al debutar en la másimportante estación de radio de la época. A aquel éxito le seguirían otros, que llevaron a Alberto Beltrán hasta la cima de la popularidad.
La radio y la televisión cubana lo lanzaron a la popularidad en la mayor de las Antillas y su voz quedó registrada en varios discos. Títulos como El negrito del batey, de Héctor J. Díaz y Medardo Guzmán (pieza que fue dedicada a Joseíto Mateo, pero que A.B. grabó y la popularizó, primero con la Sonora Matancera y luego con el Conjunto Casino), Ignoro tu existencia, de Rafael Pablo Mota, Todo me gusta de ti, de Cuto Estévez, y muchos otros, le abrieron las puertas de una carrera rutilante.
Su fama se extendió por todo el orbe y en ese camino involucró la obra de importantes compositores dominicanos; tal es el caso del trabajo discográfico que hiciera Alberto Beltrán con la orquesta de Billo Frómeta en los estudios de Radio Progreso, en 1958. A partir de entonces, la vida del genial cantor estuvo impregnada por la fama. La calidad de su voz se mantuvo a través de los años, para deleite de varias generaciones.
El 3 de febrero de 1997, murió el cantante en la ciudad de Santo Domingo.
Milagros Beras Dalmasí.
Su interés por la pedagogía musical se mantuvo siempre estrechamente vinculada a su actividad como artista concertante. Mientras por una parte fundó y desarrolló ampliamente la Academia Dominicana de Música, por la otra se mantuvo siempre activa como intérprete. Actuó como solista junto a la Orquesta Sinfónica Nacional, con la que interpretó a Bach, Mozart, Beethoven, Schumann, Mendelssohn y Shostakovich.
También fuera de la República Dominicana se hicieron sentir sus éxitos. En Puerto Rico fue muy aclamado su recital de música de autores dominicanos y en El Salvador, invitada por el entonces presidente de la República, Alfredo Cristiani, se presentó en el Concierto por la Paz, en un trío que conformó con el cellista Francois Bauhaud y el flautista Luis Ruíz.
En su afán por trasmitir sus conocimientos musicales a las nuevas generaciones, produjo un excelente material didáctico que, con el título de Disfrutemos la música, fue publicado postumamente en 1998 y que consiste en un video cinta que contiene amenas explicaciones de más de veinte tópicos sobre educación musical. Grabados en vivo por artistas y profesores de música en una sección del programa semanal El Gordo de la Semana, las ilustraciones, siempre guiadas por Milagros Beras, resultan de una fácil asimilación.
Expiró la artista en la ciudad de Santo Domingo, el día 23 de julio del año 1996.
Aída Bonelly.
Al regresar a su país, realizó recitales y se dedicó a dar clases a un gran número de alumnas de manera privada y también en el Conservatorio Nacional de Música de Santo Domingo, donde fue irectora del Departamento de Piano, entre 1955 y 1961.
Desde 1971 escribe críticas y artículos de temas culturales para elListín Diario y otros periódicos. De 1973 a
Aída Bonnelly ha recibido diversos honores y condecoraciones, entre ellos la Orden de Andrés Bello en el Grado de Caballero (1983) por su labor en favor de la cultura y su colaboración con Venezuela, y en el año 1997 recibió el premio Artes y Letras.
Ha publicado varios libros, entre ellos el título En torno a la música, de 1978, que fuera Premio Nacional en el renglón Didáctica.
Eduardo Brito.
No es hasta después de cumplidos los 10 años de edad que Eleuterio, como consecuencia de la separacion de sus padres, va a vivir a Puerto Plata. Allí, unos años después, cuando ya ha descubierto el don de su voz prodigiosa, escapa del lado de su madre y comienza a darse a conocer en Santiago de los Caballeros como “el limpiabotas que canta”. Finalmente su voz le lleva al encuentro de músicos con reconocido prestigio en la región y canta en el Café Yaque, donde obtiene gran éxito.
Cuando apenas había cumplido 17 años de edad, la capital de la República lo acogió y, después de debutar en el Coney Island, fue contratado para presentarse en el Hotel Fausto, la plaza más codiciada entonces por los artistas del género; en el Trocadero y en el Café Arriete. Su andar por el país ya no se detuvo y, entre serenatas, fiestas y los más diversos empleos, transcurrió su vida hasta que en 1924, con la canción Amar, eso es todo, ganó el primer premio de un concurso que, en Santiago de los Caballeros, patrocinó el jabón Candado.
Ese producto, que por la fecha se importaba desde Cuba, realizaba frecuentemente tales eventos, de manera promocional. Salvador Sturla, prestigiosa y autorizada figura, reconoció públicamente el talento de quien muy pronto dejaría de se Eleuterio para inmortalizarse con el nombre de Eduardo Brito.
Para la educación musical del cantante, resultó de gran importancia la amistad que surgió entre éste y el maestro Julio Albreto Hernández quien tutelaba el Cuadro Artístico, un grupo en el que se nuclearon importantes voces que con frecuencia se presentaban en Santiago, San Pedro de Macorís y Santo Domingo.
La gran crisis norteamericana de 1929 no fue causa suficiente para impedir que Eduardo Brito, Rosa Elena Bobadilla (con quien había contraído matrimonio un mes antes) y otros artistas, partieran en diciembre de ese año rumbo a New York, donde se grabaría un gran número de piezas de autores dominicanos.
Brito y su esposa, cumplidos los compromisos que les habían llevado a los Estados Unidos, decidieron no regresar y cumplir con los nuevos contratos que les proponían. El gran salto, el verdadero zenit de la carrera del barítono, llegó en los años posteriores. En 1932 las cualidades del cantante impresionaron gratamente al compositor cubano Eliseo Grenet, quien al frente de su compañía de zarzuelas, estaba de paso por New York con rumbo a Europa; Grenet solicitó entonces a Brito sus servicios y fue así que el público español le conoció, le aplaudió hasta el delirio y lo adoró. Fueron estos los años de máximo esplendor en la carrera del gran barítono, querido por el público que mejor sabía apreciar el dominio vocal de Eduardo.
De España debió salir y, antes de regresar a su patria, en 1937, recorrió algunos países de Europa y actuó en París, Praga, Roma, y otras muchas ciudades. Pero el frenesí que causó su voz allende los mares parece que no se escuchó en la tierra que le vio nacer y, cuando se le debió recibir como al astro que en ese momento era, Brito se encontró con la parquedad hermética de sus paisanos.
Contratado por La Voz del Yuna para integrar el equipo de arreglistas de la emisora, los Maestros Enrique Casal Chapí y Avelino Muñoz fueron sus profesores de orquestación y composición.
Su labor como arreglista ha sido reiteradamente elogiada y ya en 1965, con orquestaciones de su pluma, dirigió la orquesta del Metropolitan Opera House, en el Lewinson Stadium de New York, para acompañar a la cantante boricua Ruth Fernández.
En 1969, 1970 y 1971 las canciones arregladas por él resultaron ganadoras en los Festivales de la Canción que en esos años realizó AMUCABA. En 1979 obtuvo el premio El Dorado, que se le otorgó como el mejor arreglista del año.
Su obra sobresale tanto en los géneros populares como en la música sinfónica. Fue autor de canciones, criollas, merengues y de marchas militares, entre ellas el Himno de la Marina de Guerra. Sus canciones más conocidas son: Tus preciosos ojos, Balandrillo viajero, y La canción de los pescadores, entre muchas otras.
Diversas han sido las instituciones que le han premiado por su labor como destacado músico. Así, recibió de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña el título de Profesor Honorífico, por la Facultad de Arquitectura y Artes, en 1983. La Jefatura de la Policía Nacional le entregó un pergamino de Reconocimiento por su labor como artista destacado. El Gobierno Nacional lo condecoró con la Orden de Duarte, Sánchez y Mella.
Fuera de la patria su labor también ha sido muy bien acogida. Como arreglista ha obtenido premios en Venezuela, Colombia, España y Puerto Rico; en este último país musicalizó la pelicula titulada Romance en Puerto Rico.
El 15 de noviembre de 2001 dejó de existir el Maestro en la ciudad de Santo Domingo.
Armando Cabrera.
Armando, desde muy pequeño, comenzó a acompañar canciones con la guitarra y, autodidacta, llegó a ganar un concurso que se organizó en la emisora H.I.Z., lo cual le sirvió para irse metiendo, cada vez más frecuentemente, en las principales plantas de radio del país.
Durante la década del cuarenta formó parte del trío Trovadores Modernos, que estuvo integrado además por Alcibiades Sánchez y Pedro Ureña. Fue junto a este último que acompañó a Eduardo Brito durante la época de brillo del divo. En La Voz del Yuna se presentó con el Trío Azteca, que integraron Emilio Cabucia y Emilio Castillo con los que llegó, para la década del cincuenta, a trabajar en La Voz Domincana.
En 1988, a una edad en la que casi todos los hombres piensan en irse a descansar al calor de una familia forjada durante toda una vida de trabajo, Armando Cabrera integró con Carlos Vargas y el Niño Peña el trío Los Tres.
Tú me haces falta
Ya que no puedo decírtelo al oído
por la distancia cruel que nos separa
Quiero decirte por medio de mi canto,
que no puedo seguir sufriendo tanto.
Tú me haces falta
tal vez más que la vida;
y mi vida eres tú y te me has ido
Qué pretendes mi amor, que yo te quiera,
y tú en cambio me pagas con olvido.
Tú me haces falta,
porque las noches se hacen tan largas
cuando en tí pienso.
Tú me haces falta
Por el recuerdo que tú has dejado en mi corazón.
Ni la distancia
ni todo el tiempo que estoy sin verte
Me hacen que olvide la dulce
historia de nuestro amor.
Michael Camilo.
En 1979 fue a vivir a la ciudad de New York, donde realizó estudios en Mannes and Julliard School of Music y, cuatro años después, comenzó una vertiginosa carrera como pianista, que lo ha llevado por todo el mundo como intérprete del sentir latino a través del jazz. En 1983, su pieza Why Not se convirtió en todo un suceso, cuando fue grabada por el grupo Manhattan Transfer y obtuvo un Grammy.
En 1988 Michael Camilo volvió a cumplir una apretada agenda de trabajo, al presentarse en varios festivales de jazz por todo el mundo: El Jazz & Blues Festival en Wolftrap, el Jazz Festival-New York y el Newpor Jazz Festival. En Europa se presentó con rotundo éxito en Suecia, Francia, Dinamarca y España.
Desde que a principios de la década del ochenta Michael diera a conocer su pieza Why Not muchos han sido sus triunfos. Cada uno de sus discos ha resultado siempre un trabajo de gran calidad y así su popularidad ha ido aumentando constantemente. Michael Camilo, On Fire, y On The Other Hand, tres de sus primeras producciones, marcaron un punto de excelencia por el que transcurre la carrera del pianista nacido en las Antillas. El primero se convirtió de inmediato en un gran éxito, que lo llevó a estar ocho semanas consecutivas como el álbum número uno de jazz; el segundo fue elegido como uno de los Discos del Año en la revistaBillboard; el tercero se mantuvo entre los diez primeros discos de jazz. Las tres grabaciones lograron alcanzar la posicón número uno en la audiencia de los Estados Unidos.
En 1991 Michael volvió al Carnegie Hall, hizo su segunda aparición en el Newport Jazz Festival y volvió al Japón por tercera vez. Su composición Caribe fue grabada por las renombradas pianistas Katia y Marielle Labeque y por el legendario Dizzie Gillespie. Compuso también la banda sonora de la película Amo a tu cama rica, cuya dirección estuvo a cargo de Emilio Martínez Lázaro. Se convirtió en pianista-arreglista de la Gran Banda de la Radio de Dinamarca y su año finalizó con un Tour a Tres Pianos muy especial en Europa, con un programa basado en repertorios de jazz.
En 1992 estrenó su Rapsodia para dos pianos y orquesta, obra que le fue encargada por la Filarmónica de Londres y cuya presentación estuvo a cargo de las hermanas Labeque, en el Royal Festival Hall. El maestro Camilo fue invitado después a participar con la Orquesta Sinfónica de Atlanta en la interpretación del concierto en fa de Gershwing. Ese mismo año recibió el Título de Profesor Honorífico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y la Orden Heráldica de Cristóbal Colón de parte del Gobierno dominicano.
En 1993 Michael Camilo presentó su larga duración Rendevouzespara el sello Columbia, que fue luego escogido entre los discos del año por el Gavin Report y por la revista Billboard. En ese mismo año fue invitado a la Gran Gala de All Stars en la Casa Blanca, para celebrar así el 40 Aniversario del Newport Jazz Festival. Este concierto fue televisado en los Estados Unidos por la Public Broadcasting Sistem (PBS) y en la República Dominicana por Punto Final. Luego se presentó con la Orquesta Sinfónica Nacional de su país y recibió de manos de la Clearwater Jazz Holliday el International Jazz Award. En esa oportunidad tuvo el honor de desempeñarse como juez en la prestigiosa Gran Competencia Americana de Jazz para Piano, en Jacksoville, Florida.
En 1995 participó como artista invitado en el compacto que las Hermanas Labeque grabaron bajo el título de Litle Girl Blue y compuso la banda sonora para la película de Fernando Trueba Two Much.
En 1997 actuó como solista con la Orquesta Filarmónica de Copenhage y con la Sinfónica de Queens, para interpretar la obraConcierto en fa de Gershwin. En Japón se presentó junto al guitarrista flamenco Tomatito, produjo el album Innu Nikamau para el cantautor Nilda Fernández, y la Escuela de Artes Duke Ellington, de Washington, le honró al instituir una Beca de Piano Michael Camilo, que se le ofrece cada año al mejor estudiante elegido por la Facultad de Música.
En 1998 se estrenó su obra Concierto para piano, realizado a solicitud de la Orquesta Sinfónica Nacional de los Estados Unidos, dirigida por Leonard Slatkin. Actuó como solista invitado con la Orquesta de Long Island, dirigida por David Lockington y produjo para la reconocida intérprete española Ana Belén su albumLorquiana.
La brillante carrera de Michael Camilo se proyecta hacia el próximo siglo con una fuerza arrolladora.
Ángela Carrasco.
En 1972 viajó a Madrid, España, para estudiar decoración y diseño; sin embargo, su fuerte vocación y su gran talento para el espectáculo la llevaron a desempeñarse como presentadora del programa Señoras y Señores, de la Televisión Española.
Grabó entonces su primer disco, del cual la canción No, no hay nadie más, llegó hasta los primeros lugares en las listas de popularidad.A aquellos éxitos le siguieron otros, en una larga cadena que llega hasta nuestros días. En la puesta en escena de My Fair Lady fue Elisa, y piezas como Quererte a ti, Amigo mío cuenta conmigo,Calladas, Mi hombre, Ahora o nunca, y muchas otras, comenzaron a recorrer España y Latinoamérica.
Francisco Casanova.
A principios de los años setenta fue admitido en el Conservatorio Nacional de Música y allí comenzó a recibir sus primeras clases de canto, bajo la tutela del ilustre tenor dominicano Rafael Sánchez Cestero. En 1978 se fue a los Estados Unidos y se radicó en la ciudad de New York.
El Maestro Casanova ha realizado giras a través de más de 25 estados de los Estados Unidos y en Europa se ha presentado en Italia, Francia, España, Alemania, Polonia y Yugoslavia. En América se le conoce también en Puerto Rico y Colombia. Se ha presentado con éxito notable en los personajes de Oronte (I Lombardi), Pinkerton (Madame Butterfly) y Manrico (Don Carlo), en el Metropolitan Opera House de New York.
En Europa se ha destacado en los papeles de Alvaro (La Forza del Destino), en Avignon, y Gustavo (Un Ballo in Maschera), en Klagenfurt, Austria. Ha actuado además con la ópera de Ontario (Canadá), en el Teatro Massimo de Palermo; en el Stadtteater de Wiesbaden; y en Munich se presentó en la Casa de América y en el Instituto Orff.
El 18 de mayo de 1996, el Maestro Francisco Casanova sustituyó a Luciano Pavarotti en el espectáculo Pavarotti and Friends en el Teartro de la Filarmónica de New York. En esa oportunidad el divo dominicano interpretó arias y duetos de La Boheme, Un Ballo in Maschera, L’Mico Fritz, Tosca, Il Trovatore y Lucía. Dos días después apareció cantando con la Opera Orchestra of New York el papel del Rey Carlo de la ópera Giovana D’Arco, de Verdi.
En España se ha presentado también en Cataluña y el país Vasco. En Oviedo y Gijón cantó el Roberto Devereux de Donizetti, y una semana después lo repitió en la ciudad de Dresden, en el Semper Opera.
El 13 de abril de 1999 debutó en el Carnegie Hall, bajo la dirección del Maestro Eve Queler, encarnando el personaje de Eleazar de la ópera La Juive, de Halevy.
En agosto de 1999 se presentó por primera vez en una ópera completa ante el público dominicano; en esta ocasión protagonizó Aída, de Verdi.
Nicolás Casimiro.
Nicolás Casimiro cantó un repertorio fundamentalmente dominicano, que incluía canciones de Juan Lockward, Diógenes Silva, Enriquillo Sánchez, Bullumba Landestoy y Leopoldo Gómez entre otros.
Su repertorio fue extenso y variado, rico en géneros americanos. Su voz tuvo un bello timbre, con un concepto muy atinado de la afinación y un inigualable sentimiento antillano.
El 17 de septiembre de 1964 Casimiro (a quien todos llamabanColás) falleció en la ciudad que lo vio nacer.
Fausto Cepeda.
Fue fundador de la Compañía Ópera Dominicana. En 1978 el barítono Cepeda fue contratado por la compañía Gratelli, de Miami, para cantar en las zarzuelas El cafetal y Luisa Fernanda, con lo que obtuvo tal éxito que le fue otorgado el Premio ACCA en 1978 al mejor artista extranjero.
José Dolores Cerón.
José Dolores, niño aún, tomó clases con el profesor Arturo Senior, quien era un destacado pedagogo y le encaminó en el conocimiento de un instrumento que mucho ayudaría después al músico y compositor. También fueron sus profesores de composición y armonía los eminentes José de Jesús Ravelo y Esteban Peña Morell. Cándido Castellanos, español radicado en Santo Domingo por muchos años, le impartió clases de cello y contrabajo.
A los 22 años de edad, José Dolores fundó su primera orquesta, en la que conmpartió las funciones de director, compositor y chelista. Esta agrupación se dio a conocer a través de sus frecuentes presentaciones en el Club de Artesanos. Al ser nombrado en el puesto de subdirector de la Banda de Música del Ejercito Nacional en 1925 y director en 1930, dio inicio en la carrera de Cerón una de las etapas más fructíferas en cuanto a logros musicales.
Como compositor, el Maestro Cerón nos ha legado obras de gran valor musical, entre ellas los poemas sinfónicos A la caída de la tarde, Iguanona, Enriquillo y Las vírgenes de Galindo. Para calificar su obra, el cantante y prolífico musicógrafo dominicano Arístides Incháustegui afirma que: “José Dolores Cerón ha sido uno de los melodistas más finos que haya tenido el país.”
Cerón, como la gran mayoría de los compositores dominicanos que se han dedicado a crear dentro de la llamada música clásica, compuso un buen número de obras en el lenguaje más popular; de ellas, son recordadas aún la romanza Prodigio en dos de sus más sobresalientes versiones: la que hiciera el barítono Guarionex Aquino y la del tenor Rafael Sánchez Cestero. También quedan en la memoria discográfica del país muchas de sus canciones; entre ellas, una de las más conocidas: Como tú besabas, que fue grabada por Eduardo Brito y su esposa Rosa Elena Bobadilla.
El Maestro José Dolores Cerón murió en Santo Domingo el 22 de marzo de 1969.
Rafael Colón.
A muy corta edad, Rafael participó en un trío que actuó en la emisora radial HI1A, de la ciudad de Santiago de los Caballeros; aquella fecha quedó marcada como su iniciación en el oficio que iba a ejercer por toda su vida, incluso en épocas en que debió alternar su vocación de trovador con las más disímiles ocupaciones.
Participó en lo sucesivo en diversas agrupaciones y así llegaron los años cuarenta en que, fundada La Voz del Yuna, fue contratado como cantante de la Orquesta San José.
En 1943 fue a San Cristobal, contratado por el Maestro Luis Alberti para actuar como trovador en La Voz de la Fundación. Años después, mientras Alberti cumplía un contrato al frente de su orquesta en el viejo Hotel Jaragua, en Santo Domingo, Rafael Colón comenzó a hacer algunos trabajos con dicha orquesta. Así, a principio de los años cincuenta, hizo su primera grabación comercial: Ven, bolero que se ha convertido en todo un clásico del género.
El 7 de junio de 1991 falleció en la ciudad de Santo Domingo el insigne cantor.
Milton Cruz.
Por sus sobresalientes dotes le fue otorgada una beca del Gobierno domincano para hacer sus estudios de post-grado en la Julliard School of Music de New York, donde recibió su título de graduado en el año 1965 y en 1970 el Master in Music y un Major en piano, el mas alto grado de perfeccionamiento que se obtiene en ese centro musical. Por muchos años residió en los Estados Unidos de América, donde la crítica especializada lo elogió en cada una de sus presentaciones; así, alguno de los más prestigiosos medios de prensa del gigante del norte, el New York Times, el diario La Prensa, el Washington Post, el Evening Star y otros publicaron en sus páginas las virtudes del artista dominicano. Muy exitosas fueron también sus presentaciones en la radio y la TV norteamericanas, que fueron retransmitidas por La Voz de los Estados Unidos, la WRVR de New York, y el canal 31.
Salas de gran importancia, como el Town Hall, McMillin Theatre (Columbia University), el Carnigie Hall, el Carnegie Recital Hall y la Unión Panamericana, acogieron al artista, que se presentó siempre con gran éxito de público.
En su patria también se presentó innumerables veces y arrancó de los auditorios aplausos prolongados, tanto en el Teatro Nacional, en el Palacio de Bellas Artes y en Santiago de los Caballeros.
Su última presentación con la O.S.N. de la República Domincana fue el 1º de octubre de 1997, bajo la dirección del Maestro Félix Carrasco. El Maestro Milton Cruz interpretó en esa oportunidad el concierto para piano y orquesta Op. 59 en Mi Mayor, de M. Moszkowski.
El día 21 de marzodel año 1998 falleció en la ciudad de New York el Maestro Milton Cruz.
Tony Curiel.
Su voz se fue cultivando hasta permitirle en 1956 aparecer en el papel de Alfio en la ópera Cavalleria Rusticana, de P. Mascagni, y en 1957 es el Giorgio Germont de La Traviata, de G. Verdi. En ambas oportunidades compartió con un elenco integrado por figuras estelares del canto lírico nacional.
Muchas son las piezas que quedaron grabadas en su voz y cada una de ellas es representativa de una alta calidad y de una exquisita voz.
El 25 de enero de 2009, murió en la ciudad de Santo Domingo.
Casandra Damirón.
Con apenas veinte años de edad se trasladó a la capital del país, con el interés de desarrollar sus aptitudes y muy pronto tuvo la suerte de ser escuchada con el acompañamiento de la orquesta Antillas, que dirigía el ilustre Maestro Luis Rivera. A partir de entonces, sus éxitos fueron cada vez más frecuentes, por lo que fue requerida por varias emisoras de radio, en las que se presentaba junto a reputadas figuras del espectáculo.
En 1945 Casandra fue contratada por la superorquesta San José, que por esa época dirigía el Maestro Luis Rivera, y sus triunfos fueron cada vez más y más reconocidos, hasta que es proclamada Soberana de la Canción Dominicana. Su voz se expandió y llegó a ser muy conocida en Cuba, Puerto Rico y Venezuela. En Cuba, entonces una de las plazas en la que todos los artistas querían triunfar, se presentó en programas de radio, en centros nocturnos y teatros.
En 1955 La Soberana creó un grupo de bailes en el que se estilizaron y adquirieron formas definitivas los bailes y danzas típicas dominicanas.
El 5 de diciembre de 1983, Casandra Damirón falleció en Santo Domingo. Tenía sesenta y cuatro años de edad.
Napoleón Dihmes.
En 1950, cuando ya había cambiado su residencia para la ciudad capital, ingresó en la Academia de Canto de La Voz Dominicana, donde fue pupilo de Dora Martén. Napoleón realizó también varios cursos de perfeccionamiento en el extranjero, y alcanzó una formación tal que le permitió debutar con éxito en la Noche de Ópera preparada por el Maesto Ricardo Caggiano, el día 31 de octubre de 1951.
Durante los años sucesivos, sus presentaciones con la Orquesta Sinfónica Nacional se hicieron habituales; en ellos actuó como solista bajo la dirección de los reputados maestros Caggiano y Simó. El 1º de agosto de 1956, en la celebración del XIV aniversartio de la fundación de La Voz Dominicana, se presentó por primera vez en la televisión nacional la ópera Cavalleria Rusticana. En este montaje, que estuvo bajo la dirección del Maestro José Dolores Cerón, Napoleón Dihmes fue el Turiddo, junto a la Santuzza de Violeta Stephen y el Alfio deTony Curiel.
Desde 1960 y hasta mediados de los años setenta, se presentó por la televisión nacional en su programa El show de Napoleón Dihmes. En este programa, con su hermosa voz, interpretaba una gran variedad de géneros y estilos, desde delicados boleros hasta famosas arias de óperas.
El 28 de febrero de 2006, el artista murió en la ciudad de Miami, en la Florida.
Luis Díaz.
Años después, en 1972, integró el grupo Convite, con el cual comenzó, junto al sociólogo Dagoberto Tejeda, a investigar y recolectar por todo el país los diferentes ritmos y melodías más apegados al sedimento cultural dominicano. En 1978, con la agrupación Madora, trabajó la fusión del jazz con el folklore antillano, para culminar toda una década de reelaboración de los cantos provenientes de las raíces mismas de la dominicanidad.
En 1980 fue a radicarse por primera vez a la ciudad de New York, en los Estados Unidos, donde permaneció por espacio de dos años; tiempo durante el cual los ritmos del jazz lograron conquistarlo. A su regreso a la patria integró el grupo Transporte Urbano, donde irían a parar todas sus impresiones musicales, que conjugaban desde la bachata hasta el hevy metal.
En 1999 formó un nuevo grupo, esta vez sería Luis Díaz el líder de La Victoria, agrupación con la que ha realizado conciertos de gran calidad.
Por su labor, el señor Díaz ha merecido el Silver Award del Festival Internacional de Filadelfia en 1984. En 1988 se le otorgó el Casandra en la categoría de mejor texto para una pieza musical, y en 1989, recibió el galardón de Mejor Compositor del Año en ese mismo evento.
Ramón Díaz Freeman.
Cuando en 1932 Cándido Castellanos creó la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo, el Maestro Díaz fue invitado a ocupar un atril, y en 1941, cuando se creó la Orquesta Sinfónica Nacional, se desempañó como primer fagot. Fue también uno de los músicos que formaron la orquesta que acompañaba a las compañías de zarzuelas y operetas que llegaban al país para realizar giras que comenzaban en Puerto Plata y se extendía a Santiago, San Francisco de Macorís, La Vega y otras ciudades.
Ramón Días fue el primer compositor dominicano en tratar las canciones al estilo del lied europeo, con lo que les dio categoría de canciones de arte. Su obra creadora en general, basada en el empirismo, está cargada de belleza y buen gusto. Como instrumentista, el Maestro Ramón Díaz también llegó a desempeñarse con destreza con el piano y el clarinete, y fungió como organista de las iglesias de Salcedo y San Cristóbal.
El 29 de abril de 1976 falleció en San Cristóbal.
Ramón Díaz Peralta.
Por sus dotes musicales, el Gobierno dominicano le otorgó una beca para estudiar en España, donde en 1957 obtuvo el título de Profesor de Piano en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid; allí alcanzó los máximos galardones que esa institución otorga: el Premio Extraordinario de Piano y el Premio Extraordinario de Música de Cámara.
En 1958 participó en el prestigioso Concurso Internacional de Piano Manuel de Falla, en el que obtuvo un importantísimo premio que lo impulsó en su carrera como concertista. A partir de ahí, inició una larga gira de concierrtos por varias ciudades de la penísula ibérica. Más tarde viajó a Italia, donde realizó estudios de post-grado con el gran pianista y pedagogo Carlo Zecchi, en la prestigiosa Academia de Santa Cecilia.
Después de nueve años en Europa regresó a Santo Domingo, donde fue nombrado profesor de cursos superiores de piano y de Historia de la Música en el Conservatorio Nacional. En el país ha realizado también numerosos recitales, donde sobresalió al interpretar, en primera audición nacional, los conciertos 1 y 2 de Brahms y el tercero de Bela Bartok.
Integró durante varios años el Trío de Cámara que, patrocinado por el Departamento de Cultura de la Secretaría de Educación, actuó en numerosos conciertos educativos y representó al país en el CARIFESTA, que se celebró en 1979, en La Habana, Cuba.
El pianista Ramón Díaz se ha presentado en el extranjero, tanto junto a agrupaciones de cámara, como en recitales, que han sido muy bien acogidos en salas de conciertos de España, Italia, Ecuador, Cuba y Puerto Rico.
Su labor pedagógica ha sido ininterrumpida desde 1963, fecha en la que comenzó a impartir clases en el Conservatorio Nacional de Música. Ha sido también por muchos años pianista acompañante del grupo de cantantes líricos del Bellas Artes.
En 1998 se presentó con la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del Maestro Julio de Windt y junto a la pianista Catana Pérez de Cuello, cuando interpretó el Concierto para dos pianos, de F. Poulenc.
Pedro Echavarria Lazala.
Muy joven aún, pero muy bien dotado como flautista, se fue a vivir a La Habana, Cuba, donde formó parte de algunas de las orquestas que frecuentemente se desempeñaban acompañando las temporadas de zarzuela y ópera que en los teatros de la capital cubana se presentaban. Así, tuvo la oportunidad de tocar bajo la conducción de destacados directores y de acompañar a las luminarias que pasaban entonces por aquella codiciada plaza.
El Ruiseñor Dominicano, como también le llamaban al sobresaliente flautista, actuó con gran éxito en México, Puerto Rico y los Estados Unidos. En este último país actuó con la Orquesta Sinfónica de Filadelfia en los tiempos del legendario Leopoldo Stokowsky. Su andar por el mundo lo llevó también a Colombia, Costa Rica y Venezuela.
Cuando en 1942 se fundó el Conservatorio Nacional de Música, el Maestro Pedro Echevarría integró el claustro de profesores, que allí comenzó a impartir clases. Enseñando a tocar la flauta y a solfear permaneció en el prestigioso centro de estudios hasta el año 1953.
El 29 de agosto de 1967, en la ciudad de Santo Domingo, falleció el ejemplar músico, dejándole a la posteridad, además de sus buenas enseñanzas y magníficas interpretaciones, una serie de canciones populares de las que aún se recuerdan su Himno a la verdad y La casita.
Henry Ely.
En 1977 cantó en la puesta que el Teatro Nacional de Santo Domingo hizo de las óperas Carmen y Traviata. En 1980 fue galardonado con el Talía de Plata por su participación en Don Pascual. Al año siguiente hizo Il Trovatore, y dos años después fue invitado por la Universidad de Kunbert, en Miami, para realizar un concierto en el cual contó con el acompañamiento del pianista Vicente Grisolía.
Su maestría vocal ha quedado registrada para la posteridad en varios discos, entre los que se destacan Selecciones de óperas,Hermanas Mirabal, Henry Ely en eterno amor, Mi Quisqueya y otros.
Por su fructífera labor, se le han otorgado diversos títulos y condecoraciones; entre ellas, el Título Honorífico de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y la Orden de Duarte Sánchez y Mella, la cual le fue conferida por el Presidente de la República.
Juán Bautista Espínola Reyes.
En 1918 era ya muy conocido el Maestro Espínola por sus criollas, danzas, danzones, marchas y merengues,
El formato de su orquesta, Lira Vegana, era muy parecido al de la “orquesta típica”, que en Cuba fuera tan usada por esa época para interpretar un repertorio en el que llegó a hacerse fundamental el danzón. Espínola integró su conjunto con dos clarinetes, dos bombardinos, saxofón, cornetín, tuba, contrabajo, timbales, güira y tambora, mientras la “orquesta típica” cubana tenía dos clarinetes, un cornetín, un trombón de pistones, un figle, un contrabajo, timbales y güiro. Tal similitud no fue casual pues el fuerte de la Lira Vegana fueron los danzones que el Maestro Espínola componía y orquestaba a la perfección. Piezas de este género, como Pepe Virita, Yamí y El clarinete brujo gozaron de gran fama e hicieron las delicias de los bailadores de entonces, así como también los merengues Terapéutica, Burende adentro y Rubén.
Excelente y hábil compositor, arreglista y muy gran orquestador, pudo darse a conocer con su agrupación por todo el país y, según se afirma, fue el primer compositor dominicano a quien la RCA Victor grabó sus creaciones.
El 29 de septiembre de 1923 falleció, en el poblado que le vio nacer.
Pipí Franco.
Franco es autor de piezas antológicas, de obras indispensables para el conocimiento de la música dominicana. Algunas de sus mas famosas fueron los merengues Adios negrita, conocida popularmente como Virgencita del Consuelo y Mensaje, bautizada por el público con el título de Arroyito cristalino. Esta última pieza fue una de las dieciocho que, a bordo del trasatlántico-estudio Argentina, grabó para la Columbia la orquesta de Luis Alberti. En esa época, el legendario director Leopoldo Stokowsky realizaba una gira en la que, al frente de la All American Youth Orchestra, se presentó en algunas ciudades de América y el Caribe. En esas ciudades, además de realizar sus conciertos, iba recolectando, en grabaciones, parte del quehacer musical de esos países. El 13 de septiembre de 1940, anclado en las proximidades del Ozama, el América recibió, por invitación de Stokowsky, a la entonces orquesta Presidente Trujillo, ocasión en la que se realizó un registro que contribuyó de manera decisiva al lanzamiento internacional de la voz de Pipí Franco.
El 16 de febrero de 1978, en San Cristóbal, falleció el ejemplar cantor.
Billo Frómeta.
En 1958 se le encargó a Frómeta la orquestación y dirección musical del LP que Alfredo Sadel grabaría en Los Angeles, California, y que apareció en el mercado bajo el título de Nocturnal.
El 27 de abril de 1988, mientras ensayaba con la Orquesta Sinfónica de Caracas un espectáculo en el cual se conmemorarían sus cincuenta años en el arte, le sobrevino un derrame cerebral que le provocó la muerte el 5 de mayo.
Júan Francisco García.
Toda su obra está permeada por el folklore dominicano, que es elaborado a un grado muy alto en obras como el Cuarteto de cuerdas No.1, que compuso en 1922 y que fue estrenado en Santiago de los Caballeros en 1929; y la Sinfonía quisqueyana, que terminó en 1935 y fue estrenada el 21 de marzo de 1941 por la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo en el teatro Olimpia.
En 1925 viajó a Cuba para realizar una gira como pianista acompañante del tenor Susano Polanco. En esa ocasión el Maestro García conoció al poeta Nicolás Guillén, de quien tomó los versos para componer la música de su canción Espejo. La pieza fue estrenada durante aquella gira y, algunos años después, en 1930, Eduardo Brito la grabó en la ciudad de New York para darla a conocer al mundo entero.
Juan Francisco García llegó a ser un virtuoso del cornetín, el cual intepretaba registrándolo desde sus notas más graves hasta el aparatoso do sobreagudo con el que hacía prorrumpir en aplausos a todos los auditorios.
Juan Francisco García falleció el 18 de noviembre de 1974, en Santo Domingo.
Fernando Geraldes.
En 1989, al establecerse en París, Francia, fue pianista y director coral de la Iglesia St. Germain de Pres; profesor de música y director del coro del conservatorio de Monthery y miembro activo del Ensemble Vocal Michel Piquemal, con el cual grabó varios discos.
En 1989 el Maestro Geraldes representó a la República Dominicana en el Primer Curso de Directores de Orquestas Latinoamericanas, que auspició la Organización de Estados Americanos y que se realizó en Caracas, Venezuela. Durante el mismo año dirigió, con Promúsica, de Viena, el Requiem de Mozart y la Misa de Stravinsky.
En 1992 fue director asistente en el montaje de la ópera 1492, de Antonio Braga que se estrenó en el Teatro Nacional de Santo Domingo, en octubre de ese año. De 1993 a 1994, Fernando Geraldes fue director artístico del Coro Musici Europeae, de París.
En 1985 debutó con la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana, actuación que le valió el premio El Dorado en la categoría de revelación del año. En 1991 y 1992 volvió a presentarse al frente de la insitución como director invitado y en el año 1996 fue nombrado en el cargo de director asociado. Desde el año 1997 es profesor en el Conservatorio Nacional de Música y director de la orquesta de ese centro de estudios musicales.
El Maestro Geraldes dirigió como invitado varios conciertos con el Coro Nacional de la República Dominicana, institución en la cual fue nombrado director titular en el año 1998.
En México, Estados Unidos y Francia ha sido merecedor de varias condecoraciones, entre ellas la que recibió el 14 de julio de 1998 por sus servicios artísticos a la comunidad. En esa ocasión le fue otorgado en Francia el título de Ciudadano de Honor de la Ciudad de Montlhery.
En 1998 representó el papel de Gastón (tenor) en la ópera La Traviata, de Verdi, que se escenificó en el Teatro Nacional de Santo Domingo, bajo la dirección del Maestro Carlos Piantini.
María De Fátima Geraldes.
Concluidos sus estudios al más alto nivel que se ofrece en el país, viajó a Europa para hacer algunos cursos de post-grado. En 1973, en Florencia, tomó clases en la Escuela de Bellas Artes. En 1976 se trasladó a Viena, donde realizó estudios de piano y acompañamiento vocal en la Academia de Música y en 1979, en el Conservatorio de la ciudad, obtuvo el diploma en Acompañamiento Vocal.
Ha sido profesora de Acompañamiento y Música de Cámara del Conservatorio Nacional de Música y también pianista del Ballet Clásico Nacional de la República Dominicana.
Jacinto Gimbernard.
Poco antes de cumplir los trece años de edad, Jacinto fue admitido en la Orquesta Sinfónica Nacional, donde ocupó un puesto en los segundos violines. En esa sección alcanzó a desempeñarse en el atril principal y poco después fue promovido a los primeros violines. Finalmente ocupó la posición de concertino, plaza en la que se desempeñó por más de treinta años.
Al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional ha actuado como solista e interpretado los conciertos de Lalo, Glazunov, La Rosa, Mozart, Tchaikovsky, Beethoven, Bach y Max Bruch. También lo ha hecho con disímiles agrupaciones de cámara. Su presencia como solista fue requerida en la inauguración del Auditorio del Palacio de Bellas Artes, ocasión en la que interpretó el Concierto en re para violín y orquesta, de Beethoven. También en otro memorable evento, la inauguración del Teatro Nacional, el Maestro Gimbernard fue invitado para presentarse como solista. En aquella oportunidad interpretó el Poema de Ernest Chousson para violín y orquesta. En 1980 el Maestro Gimbernard fue nombrado en el cargo de director titular de la Orquesta Sinfónica Nacional, función en la que se desempeñó hasta 1984.
Durante años hizo los comentarios didácticos acerca de las obras musicales para la emisora Clásica Radio. También ha realizado una ardua labor pedagógica, tanto en el Conservatorio Nacional de Música, como en el campo de la historiografía. Su Historia de Santo Domingo se mantuvo como texto para la escuela secundaria durante años en la República Dominicana.
Vicente Grisolía.
Se ha presentado como solista con la Orquesta Sinfónica Nacional y en esas ocasiones ha interpretado obras de Chopin, Lizt y Beethoven. Por muchos años, junto al violinista Jacinto Gimbernard, presentó el programa televisivo Música de los Grandes Maestros.
El Maestro Grisolía falleció en Santo Domingo, el día 15 de junio de 2011.
Juán Luis Guerra.
En 1984 formó el grupo 4.40 y, junto a las excelentes voces de Roger Zayaz-Bazán, Maridalia Hernández y Mariela Mercado grabó sus primeros discos. Soplando fue el inicio de una larga lista de producciones que contiene Mudanza y acarreo, Mientras más lo pienso tú, Ojalá que llueva café. A finales del año 1990 vino Bachata rosa, y con este registro Juan Luis y su grupo se colocaron en el tope de la popularidad. Por él recibieron, en 1991, el Granmy en la categoría de Mejor Disco Tropical, galardón nunca antes alcanzado por un dominicano.
Millones de copias de esta producción fueron vendidas y, en sus presentaciones por todo el mundo, los locales eran abarrotados por el público. En 1993 lanzó Juan Luis al mercado su sexto disco de larga duración, con el título Areíto. Después vendría Fogaraté, y en 1995, Grandes éxitos, una producción que recopila dieciocho de sus temas más populares hasta ese momento.
Su carrera ha sido reconocida en su patria, donde se le han otorgado varios galardones; entre ellos, El Soberano, máximo sitial de los premios Casandra; la Universidad Autónoma de Santo Domingo le hizo acreedor del Título de Profesor Honorífico y se le ha declarado Hijo Distingudo de su ciudad natal. Pero, además de todos estos triunfos y “por encima de cualquier razonamiento”, su obra está más allá de los éxitos temporales, su labor musical vive independientemente de los vaivenes de la moda y las manipulaciones mercantiles. Clavada en el centro mismo de la cultura dominicana, en el corazón de la cultura del continente americano, la labor musical de Juan Luis Guerra es el sitio al cual deberán volver las nuevas generaciones para reconocerse en sus esencias. Para reconocer cómo se es, en arte, un genuino representante de las raíces de su pueblo y, al mismo tiempo, el más distinguido, moderno y universal de los compositores.
Ivonne Haza.
En tanto profesional del canto lírico, se ha destacado como solista con la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de los Maestros dominicanos Manuel Simó, Jacinto Gimbernard, Carlos Piantini, Rafael Villanueva, Julio de Windt, Manuel Marino Miniño, José Antonio Molina, y muchos otros. También ha sido invitado por los Maestros Roberto Caggiano, Carlos Chávez, Enrique García Asencio, Paul Engel y Robert Carter Austin.
En los Estados Unidos ha actuado en las salas Avery Fisher y Alice Truly, del Lincoln Center; en el Antillian College, de Mayagüez, y en el auditorio de Bellas Artes, en San Juan, Puerto Rico. En Cuba actuó en las ciudades de Santiago de las Vegas, Holguín, Pinar del Río, y se presentó con gran éxito en la Sala Ernesto Lecuona, del Gran Teatro de La Habana.
La soprano Ivonne Haza se ha presentado con éxito en muchos otros países, tanto en recitales como en conciertos sinfónicos y de cámara. Ha recibido muchas distinciones a lo largo de su carrera, entre las que están la Condecoración de la Orden de Duarte Sánchez y Mella en el Grado de Caballero, que le otorgó el Gobierno dominicano; el Reconocimiento al Mérito Cívico, por su labor cultural, galardón que le fue conferido por la Academia de Ciencias de la República Domincana. También el gobierno italiano la condecoró al otorgarle la Orden del Mérito en el Grado de Caballero.
Se ha desempeñado como profesora por varios años en el Conservatorio Nacional de Música. Durante cinco años fue directora artística del Teatro Nacional. Ha sido además directora de los Cantantes Líricos de Bellas Artes.
En 1988 grabó tres discos compactos: Entrega, Joyas de Navidad, y Sueños, producciones que abarcan diferentes géneros musicales, lo que da una idea de la universalidad de su repertorio.
Julio Alberto Hernández.
A muy corta edad inició su estudios de música. Fueron sus primerso maestros Pedro Camejo, Ramón Emilio Peralta y José Oviedo, quienes le enseñaron solfeo, saxofón y piano, respectivamente. Ya en 1914 Julio Alberto era saxofonista de la Banda de Música de su pueblo natal y comenzaba a destacarse con el piano, instrumento este último al cual dedicaría mucho tiempo y con el que haría memorables trabajos.
En 1922, junto a Luis Bonnelly (piano), Susano Polanco (tenor), Juan Francisco García (cornetín) y Luis Rivera (violín) integró un conjunto musical que se presentó con mucho éxito en Dajabón, Cabo Haitiano y Monte Cristi. En 1924 Julio Alberto partió hacia Cuba como parte de una compañía de variedades, la French-Imperio-Valentino, y fue en La Habana, con el Maestro español Pedro San Juan, a la sazón director titular de la Orquesta Filarmónica de aquella ciudad, con quien enriqueció sus ya valiosos conocimientos de armonía y composición.
Cuando en 1932 se fundó la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo, Hernández fue invitado a participar en el
nacimiento de aquella institución, que fuera génesis de todo el movimiento sinfónico que se desarrollaría a través de la centuria. El 19 de diciembre de 1933 fue el Maestro Julio quien dirigió uno de los primeros conciertos de aquella recién surgida institución, ejecutando, por primera vez en el país, un programa en el que se interpertó una obra completa, en este caso el concierto de Camille Saint-Saens para violonchelo y orquesta, en el que actuó como solista el intérprete ruso Bugomil Sykora. En años sucesivos la carrera del excepcional músico se siguió expandiendo y llegó a ser solicitado como director de radio HIN; director de la emisora HI9N, de Santiago; director de la Orquesta Sinfónica de la Compañía Anónima Tabacalera; y director de la Escuela Elemental de Música de Santiago de los Caballeros.
Extenso es el catálogo de sus obras, que abarcan diversos géneros y que son parte de lo más genuino del arte musical dominicano. Al respecto, el acusioso musicógrafo Arístides Incháustegui ha escrito: “Como compositor, Julio Alberto Hernandez, es un exquisito miniaturista que ha sabido utilizar sabiamente las raíces de nuestro folklore, dejando en su obra la fijación de los ritmos criollos dominicanos”.
Su valiosa labor en todos los campos de la música y su ejemplar conducta humana le fueron reconocidas en múltiples ocasiones. En 1966 recibió del Gobierno dominicano la Orden del Mérito de Duarte, Sánchez y Mella en el Grado de Oficial y la Universidad Autónoma de Santo Domingo lo declaró en 1977 Profesor Honorario de la Facultad de Humanidades, entre otras muchas condecoraciones.
El 2 de abril de 1999, Viernes Santo, dejó de existir la insigne figura del artista Julio Alberto Hernández Camejo, que nos legó su extensa y valiosa obra, ya parte indiscutible de la cultura dominicana.
Maridalia Hernández.
En 1981, en el espectáculo Sonido para una Imagen, que produjo el arreglista Luis José Mella para el Teatro Nacional, debutó como cantante Maridalia Hernández y fue tal la acogida que a partir de ese momento quedó vinculada al mundo del espectáculo y la canción. Durante ese mismo año de 1881 se presentó en conciertos de rock y jazz bajo la dirección del Maestro Manuel Tejada.
En 1984 se presentó junto a Camilo Sesto en la República Dominicana y fue tal su desempeño, que resultó invitada a participar con el artista en su concierto del Teatro de Bellas Artes, en Puerto Rico.
En 1987 fue galardonada como joven sobresaliente con el supremo de plata por los Jaycees 72, inc. Fue en ese mismo año que compartió el escenario del Teatro Nacional de Santo Domingo con el cantante Alberto Cortés, ocasión esta en la que Maridalia interpretó la canción Una, pieza que compuso el artista argentino especialmente para ella.
Maridalia Hernández Morel, quien tiene en su haber la producción de cinco discos de larga duración, fue invitada por el pianista cubano Gonzalo Rubalcaba a tomar parte en el album tituladoAntiguo, que produjo en 1996 el destacado artista antillano residente en los Estados Unidos.
Rafael Ignacio.
Emigrado a la capital, integró la Banda Municipal que entonces dirigía el Maestro José de Jesús Ravelo; fue en esta institución donde se desempeñó como tubista, instrumento que había aprendido de modo autodidacta. Años después integró la Banda del Ejército Nacional, primero como subdirector y luego como titular de esa importante institución.
Al fundarse en 1932 la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo ocupó un atril en ella y, cuando en 1941 quedó integrada la Orquesta Sinfónica Nacional, también el insigne Maestro Ignacio fue convocado a formar parte de aquel grupo de pioneros.
Su labor en los géneros más apegados al arte musical popular fue de gran importancia , puesto que con sus conocimientos pudo componer y arreglar piezas bailables y folklóricas con instrumentaciones más complejas, con armonías más avanzadas, lo que dio nueva vida a títulos como Todas las mujeres tienen mala maña y creó merengues como Vironay, con nuevos aires y medios sonoros distintos.
La Suite folklórica fue su obra de mayor envergadura. Escrita primero para banda y reorquestada luego para orquesta sinfónica, está basada en temas surgidos de las raíces mismas del cantar dominicano. Escribió también Fantasía sinfónica, obra en la que se vuelve a elaborar los temas populares de la música dominicana. Compuso mucha música bailable, entre la que se cuentan valses, polkas y merengues.
Rafael Ignacio murió en 1984, en la ciudad de Santo Domingo.
Arístides Incháustegui.
Fue miembro fundador del Coro Nacional, institución en la que actuó como solista en repetidas oportunidades. A finales de los años cincuenta, el Maestro Arístides Incháustegui incursionó con gran éxito en los géneros más populares de la canción y se presentó en centros nocturnos, teatros, radio, televisión y se dio a conocer con un exitoso repertorio, sobre todo a través de la Voz Dominicana. Este período culminó en 1962 cuando, radicado en el extranjero, participó en importantes espectáculos, que le llevaron por varias ciudades de Canadá, Puerto Rico y los Estados Unidos.
En 1973 fundó y dirigió en Santo Domingo la Ópera Dominicana y en 1980 fue el primer director de los Cantantes Líricos de Bellas Artes.
El repertorio de Arístides Incháustegui, que está integrado por oratorios, óperas, leaders y canciones populares, ha sido escuchado en los más importantes escenarios de la República Dominicana, Estados Unidos, Cuba, Francia, México y Puerto Rico. En esa trayectoria, ha dedicado más de 50 programas a la música de su país, y dejó grabados durante los años 1983 y 1985 tres álbumes que recogen gran número de piezas vernáculas.
Graduado en Historia, mención en Estudios Dominicanos, el Maestro Incháustegui ha realizado valiosos trabajos, entre los que se cuentan Cronología del Altar de la Patria y Parque Independencia y Apuntes para la historia del Himno Nacional.
Manuel Jiménez.
En 1985 ofreció su primer concierto y produjo su primer disco de larga duración, con lo que empezó a ser conocido ampliamente por el público. Desde entonces muchos han sido los intérpretes de las creaciones de Manuel Jiménez; entre ellos, Maridalia Hernández, Wilfrido Vargas, Guadalupe Pineda, Miriam Cruz, Ana Belén y Julio Iglesias. Temas como Quien no sabe de amor, Macho Pérez, Con agua de sal y Derroche han dado la vuelta al mundo en las más diversas voces. Esta última pieza fue utilizada como tema del filme argentino Caballos desbocados, y en el continente asiático obtuvo tal aceptación que fue traducida al cantonés.
En 1994 el tema Con agua de sal, de Jiménez, representó a la República Dominicana en el Festival OTI de la canción, esta vez en la interpretación de Miriam Cruz. Al año siguiente, fue el propio autor quien, con su pieza Un solar en la luna, representó al país en el mismo certamen.
Manuel Jiménez ha grabado los discos de larga duración tituladosCoplas al viento y al hombre, Cosecha de manos, Ochún, El amor de los poetas, Dolores, Princesa Heredia y La vida.
Luis Kalaf Pérez.
El conjunto se popularizó en toda la región y constituyó el primer paso de una larga carrera musical. Otros conjuntos integraría y muchas piezas de los más variados géneros de la música popular dominicana saldrían de su pluma para recorrer el mundo en las voces de artistas de todas las latitudes.
Títulos como Aunque me cueste la vida, Yo tengo un lío, La empalizá, yAcuérdate de mí son algunas de las que reconocidas figuras (como Oscar de León, Alberto Beltrán, Pedro Infante, Libertad Lamarque, Los Compadres o la Sonora Matancera) pasearon por el orbe e inmortalizaron al trovador Luis Kalaf, quien todavía en el año 1999 y con ochenta y tres años de edad, andaba repartiendo sus canciones en actuaciones memorables.
Bullumba Landestoy.
En la década del cincuenta Bullumba decidió cancelar su contrato con La Voz del Yuna para ir a radicarse al extranjero, donde se dio a conocer rápidamente en el mundo de la canción, el espectáculo y las grabaciones discográficas. Las más connotadas figuras del acetato reclamaban entonces sus composiciones y Daniel Santos, Toña la Negra, Panchito Riset y Alberto Beltrán, entre otros muchos, colocaban las composiciones de Landestoy en la preferencia del público.
Su obra también abarca géneros de la llamada música culta, muestra de lo cual es la selección de piezas para piano que María de Fátima Geraldes grabó en un disco compacto en enero de 1995. Este registro contiene obras de muy alta calidad desde el punto de vista musical, que constituyen un hito en la música popular dominicana.
Ninón Lapeiretta.
Desde muy pequeña aparecieron en aquella niña las inquietudes propias de los que nacen con la predisposición hacia las artes. Por el empuje de sus prematuros deseos fue aceptada, casi sin la edad requerida, en el Liceo Musical que estaba a cargo de don José de Jesús Ravelo. Ya con anterioridad, y cuando apenas sabía pronunciar bien las palabras, Ninón había tomado clases de piano con las maestras Graciela Abréu y Dolores Alardo.
Por la década del cuarenta, Ninón y un grupo de músicos dominicanos tuvieron en el maestro español Enrique Casal Chapí una guía cierta para emprender el camino de la composición musical sobre las bases de la sólida tradición europea. Abandonando el empirísmo que hasta esa fecha envolvía a casi todos los creadores, Ninón Lapeiretta se adentró en el estudio de la armonía, la composición y la orquestación. Elevó a tales cimas sus conocimientos que en 1941 compuso su obra Suite arcaica. Escrita para cuarteto de cuerdas, una de las agrupaciones más difíciles de dominar en cuanto a sonoridades, fue muy celebrada en Europa por la crítica especializada de la época.
También sobresalen en su catálogo los dos Caprichos para instrumentos de viento, la obra para voz y orquesta Abominación de la espera, la Obertura jocosa y el Preludio pastoral. En 1963, con la Suite de danzas, obtuvo el segundo lugar en el Concurso Nacional de Música.
La compositora Ninón Lapeiretta fundó en 1945 la Sociedad Dominicana de Conciertos INTARIN, dedicada al intercambio artístico internacional. La organización consiguió que destacadas figuras del arte musical llegaran a presentarse en el país. También en su interés por la divulgación de las artes en la República Dominicana, la compositora se mantuvo por décadas al frente de Pro-Arte, una institución que aportó mucho al desarrollo musical de Santo Domingo.
En 1989 dejó de existir la insigne artista.
Frank Lendor.
A través de su larga y fructífera carrera ha encarnado diversos personajes en las representaciones de óperas que se han realizado en el páís; entre ellas, son dignas de mención el Duque Angelotti, enTosca; el Zuñiga, en Carmen; Bongo, en Butterfly, y Monte, enRigoletto.
El cantante Frank Lendor es además Doctor en Derecho, periodista, locutor y se graduó del Conservatorio Nacional de Música en 1972.
Juán Lockward.
El trovador murió el 24 de marzo de 2006.
Lope Balaguer.
A mediados de la década del cuarenta la emisora radial La Voz del Yuna le extendió un contrato y comenzó López Balaguer sus actuaciones de manera regular junto a la Super Orquesta San José. Su popularidad fue creciendo cada vez más y su presencia era requerida muy a menudo en los escenarios nacionales e internacionales, por lo que apareció junto a reconocidas figuras que llegaban a actuar en el país. Así, se le vio junto a Eva Garza y Felipe Gil cuando en abril de 1945 realizaron una gira por todo el país. En el espectáculo, que contó con el acompañamiento de la Super Orquesta San José, el joven Manuel López se destacaba y era un estrella entre las estrellas.
En 1943 ingresó en la Orquesta Sinfónica Nacional y formó parte de los maestros fundadores de dicha institución, la que entonces dirigía el Maestro español Casal Chapí. En 1945 le fue otorgada una licencia sin sueldo en la prestigiosa institución musical para que se desempeñara como violinista de la orquesta de La Voz del Yuna, que había sido inaugurada en Bonao. Cuando la emisora radial trasladó sus instalaciones para la ciudad de Santo Domingo, pudo compartir sus labores en ambas empresas.
El profesor José Lora Reyes fue concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional por espacio de cinco años, cargo que desempeñó hasta 1979, cuando fue jubilado. Sin embargo, esa jubilación quedó cancelada a solicitud del entonces director titular de la institución, el Maestro Carlos Piantini, y no se ha hecho efectiva aún. El Maestro Lora ha venido prestando sus servicios en la Orquesta Sinfónica Nacional desde hace cincuenta y seis años, lo que le convierte en el músico que ha permanecido durante más años ininterrumpidamente en una agrupación musical dominicana.
José Lora se ha desempeñado también desde muy joven como luthier, y es prácticamente la única persona que en la República Dominicana se ha ocupado de aprender, de manera autodidacta, ese oficio.
Ñico Lora.
su vida uno de los grandes proveedores de esos ritmos y melodías anónimas que se van guardando como acervo cultural de las naciones.
De sus obras reconocidas, se cuentan títulos como San Antonio,Tingo Talango, Eres la mujer más bella, Pedrito Chávez, San Francisco, y una larga lista que, resistiendo el paso de los años, permanecen en el ámbito musical dominicano.
Ñico Lora falleció en el pueblo de Navarrete, el 10 de abril de 1971.
Margarita Luna García.
A la edad de 10 años comenzó sus estudios de música con Juan Francisco García, quien más adelante fue su profesor de piano. Graduada de Maestra de Piano en el Liceo Musical de Santo Domingo, cuando apenas era una adolescente, continuó sus estudios con los profesores Paul Marx y Manuel Rueda, con quienes tomó clases de cursos superiores de técnica e interpretación pianística. También asistió a clases de contrapunto, análisis y armonía con el Maestro Manuel Simó.
En 1953 fundó el Liceo Musical José Oviedo García, institución que dirigió durante diez años. A mediados de los sesenta viajó a los Estados Unidos donde tomó varios cursos de orquestación y composición con Hall Overtone. Fruto de tales estudios fue el cuarteto para cuerdas que más tarde ella transformó en tres preludios para cuerdas.
En 1969 Margarita Luna se graduó de composición en el país y presentó como obra de tesis la pieza Cambiantes, para cello y pequeña orquesta. Esta obra fue estrenada en el Palacio de Bellas Artes, el 5 de noviembre, y contó con la dirección del Maestro Manuel Simó.
En 1974 creó Parámetros, obra para quinteto de cuerdas y cinco intrumentos de viento, que constituyó una continuación de sus búsquedas tímbircas y rítmicas iniciadas con Cambiantes.
En el extenso catálogo aparecen también Fantasía, para violín y piano; tres canciones para soprano y clarinete; Diferencias, para cello, piano, clarinete y percusión; Abstracciones, para violín y piano. En 1971 se estrenó su obra Epitafio en el aire, para coro, orquesta sinfónica y narrador. Años después escribió Vigilia eterna, oratorio para solista, narrador, coro y orquesta.
Sus obras están marcadas por las tendencias vanguardistas que sacudieron el mundo de las artes durante el siglo XX. El dodecafonismo serial, el aleatorismo y el uso del cromatismo, unido a ciertos rasgos de la música nacional, merodean siempre en sus composiciones.
Enrique De Marchena.
Adolescente aún y siendo estudiante de música, Enrique se desempeñó como pianista en el cine Colón, donde amenizaba con el piano las películas silentes que allí se proyectaban. A los dieciséis años de edad compuso el vals que tituló Ella, primera obra salida de su pluma. Sin embargo, en el devenir de sus labor creadora fueron apareciendo otras piezas de calidad superior, por lo que al componer el Vals en Sol para piano, el propio Marchena consideró que era ese su verdadero punto de partida y catalogó esta obra con el Op. 1.
En 1929 obtuvo la Licenciatura en Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Santo Domingo. En 1932, al fundarse la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo, ocupó uno de sus atriles y se desempeñó como cornista, instrumento que aprendió a tocar de manera autodidacta. En 1937 fue uno de los principales miembros fundadores de la Sociedad Pro-Arte y, con su labor personal en los predios internacionales, consiguió que por las salas de concierto de la República Dominicana pasaran figuras de la talla de José Iturbi, Andrés Segovia y otras luminarias de la música de concierto de su época. Enrique de Marchena dejó un catálogo de más de noventa obras, entre ellas sus muy destacadas Debussyenne,Claro de Luna y Reverie para piano; el poema sinfónico Arco iris, obra que fue premiada en el Concurso de Música del Centenario de la República, en 1944; el Divertimento para cuerdas y arpa y elConcertino para flauta y orquesta.
En sus creaciones para voz son de enorme relevancia sus veintisiete Cancionres de Amor, doce de las cuales fueron puestas por el Maestro Marchena a consideración del jurado del Premio Nacional de Música José Reyes en 1979, lo que le valió el máximo galardón. Estos lauros los obtuvo nuevamente en 1982 con su suite concertante Hebraicum.
Toda su obra, principalmente a partir de 1929, está estructurada sobre los cánones estéticos del impresionismo musical; velada o explícitamente, su identificación con la obra de Claude Debussy es inequívoca.
Marchena Dujarric se desempeñó como diplomático en representación de su país en diferentes misiones; escribió textos de vital importancia, como Del areíto de Anacaona al poema folklórico (1942); fue profesor de Derecho y ejerció la crítica en elListín Diario desde 1929 hasta el final de su vida.
El 25 de febrero de 1988, en la ciudad de Santo Domingo, el destacado músico, escritor y diplomático dejó de existir.
Joseíto Mateo.
Como casi todos los de su estirpe, aprendió a cantar y bailar desde muy temprana edad y su talento se fue expandiendo cada vez más, hasta lograr cumbres altísimas. Cantor del pueblo, supo recoger de sus raíces lo esencial y devolverlo con los ropajes de su música. Piezas como los merengues Madame Chuchú, Dame la visa, La cotorra de Rosa, La patrulla y muchísimas otras; más allá de los éxitos temporales, sus canciones han quedado en lo hondo de la cultura dominicana, donde Joseíto Mateo ha campeado como El Rey del Merengue.
En la década del cuarenta el binomio Héctor Díaz y Medardo Guzmán creó expresamente para Joseíto Mateo la pieza El negrito del batey, merengue con el cual el propio Mateo y Alberto Beltrán alcanzaron gran popularidad.
A mediados de la década de los cincuenta Mateo llegó a La Habana, Cuba, donde, recomendado por su paisano Alberto Beltrán, quien ya en 1954 era conocido en aquella ciudad como un gran vocalista, logró
incorporarse al vertiginoso mundo del espectáculo y las grabaciones que por entonces se movía en la capital de la mayor de las Antillas. Fue así que se vio a Mateo actuar con la Sonora Matancera en la C.M.Q., en centros nocturnos y la televisión, donde dio a conocer, en aquel primer viaje, el bolero de Luis Kalaf Amor sin esperanza, que fue grabado por Celio González y la Sonora.
La labor de José Tamárez Mateo se ha extendido durante medio siglo y ha llenado espacios en la cultura dominicana tan vastos y profundos que se hace, y se hará, imposible hablar de dominicanidad sin referirse a ella.
Enrique Mejía Arredondo.
Como compositor se inició desde muy temprana edad y, ya a los 16 años, componía canciones. Con su madurez como músico, su obra fue adquiriendo mayor complejidad y llegó a incluir dos sinfonías. La No. 1 fue elogiada por críticos tan exigentes como Adolfo Zalazar, quien la consideró como “una de las más notables en su género en Hispanoamérica”.
La obra fue dirigida por Casal Chapí el 24 de octubre de 1941, en el primer concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional; poco después la Orquesta Sinfónica de la NBC, bajo la dirección de Franz Black, la estrenó en New York y el 21 de marzo de 1946, en el palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, el propio autor la estrenó en el país azteca.
Arredondo escribió también el poema musical Cuento nocturno, que fue estrenado en México por Julián Carrillo con la Orquesta Sinfónica de México; luego se tocó en Bogotá, donde los manuscritos desaparecieron. Son de su autoría, además, Pequeña suite para orquesta; el poema sinfónico Renacimiento y Dos evocaciones.
El 5 de febrero de 1951 falleció el insigne músico, compositor y director de orquesta.
Elila Mena.
En 1931 obtuvo, en el Liceo Musical de Santo Domingo, el título de Profesora de Piano, cuando apenas tenía 13 años de edad. Desde entonces se desempeñó como solista y pedagoga. En el Conservatorio Nacional de Música fue profesora de piano; en la Escuela Elemantal impartió clases de solfeo y teoría y con la Orquesta
Sinfónica Nacional interpretó obras de Bach, Rachmaninoff, Tchaikovsky, Lizt y Rivera.
Su primera obra musical data de 1913 y se titula La chaquetera Mignon Lucesita, una mazurca a la que luego cambió el nombre por el de Lucila. En 1926 ganó el primer premio en el Concurso por el Día de la Raza con un pasodoble titulado Alfonso XIII. En 1932, al fundarse la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo, Luis Emilio Mena fue uno de sus fundadores como instrumentista. En dicha institución fue invitado varias veces a ocupar el podio, al igual que en las orquestas de la radio HIX, en 1934, y en la HIN, en 1936.
Del catálogo de obras compuestas por Luis Mena se destacanRomanza, obra para violín y orquesta; la suite Como un sueño, para flauta y piano; Fantasía española, para clarinete y orquesta;Sinfonía giocosa y Ecos de libertad.
El artista murió el 15 de noviembre de 1964, en la ciudad de Santo Domingo.
Antonio Mesa.
Por la primera década de la centuria ya se conocía en los corrillos de los amantes de la bohemia, las serenatas y el canto a un trovador llamado Raudo Saldaña; aparentemente, fue este quien propició la aparición de Antonio ante el público dominicano. Los dos muchachos habían sido compañeros de trabajo y fue entonces que se estableció entre ellos una amistad que quedó sellada al unirse sus voces en un dúo que sólo la muerte pudo romper.
En los primeros años de la década el veinte, Mesa emigró a los Estados Unidos. En New York, por entonces, daba sus primeros pasos el trío Borinquen, que integraban los puertorriqueños Rafael Hernández, Salvador Ithier y Manuel Canario Jiménez; este último, por razones que no viene a cuento, se separó del grupo y fue para sustituir esta falta que el tenor dominicano se integró al conjunto. Era el año 1925 y muy pronto Mesa sería conocido como El Jilguero de Quisqueya.
Mesa integró el Trío Borinquen hasta 1931, después nada volvería a ser lo mismo; de regreso a la patria, su carrera fue desarrollándose tímidamente hasta que poco a poco se fue apagando. El 21 de mayo de 1949, durante una intervención quirúrgica que se le practicaba en el Hospital Padre Billini, el cantor expiró.
Manuel Miniño.
Como compositor, Miniño comenzó a destacarse en los años cincuenta. En 1958 obtuvo el primer premio nacional de composición con su obra Oración de la novia, que fue estrenada por la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el propio autor y actuando como solista la contralto Ada Lugo Caamaño.
Al año siguiente compuso Requiem, dedicado a los mártires de Constanza, Maimón y Estero Hondo. En 1960 escribió Sinfonía masónica, que estrenó la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de Manuel Simó, Concerto grosso y Concertante, esta última para once instrumentos, solistas y cuerdas.
En 1964 estrenó Suite de danzas españolas, y en noviembre del mismo año, la cantata Presencia del ángel, obra para soprano, barítono, tenor, coro y orquesta. En 1965 el Maestro Miniño compuso la suite sinfónica Patria, obra que estuvo dedicada a rememorar el conflicto armado acaecido en abril del mismo año en la República Dominicana.
Música fue profesor de armonía y escribió textos dedicados a la enseñanza de la música en los niveles primario y secundario. También fue director del Conservatorio Nacional de Música, director general de Bellas Artes y presidente del Instituto Duartiano.
El 9 de septiembre de 1996, en la ciudad de Santo Domingo, falleció el Maestro Manuel Miniño.
José Antonio Molina.
En 1985 obtuvo con honores, en la Manhattan School of Music, la Maestría de piano y participó en el III Curso de Interpretación Pianística en Santander, España. El 1º de octubre de ese año volvió a presentarse como solista con la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana, dirigida por el Maestro Julio de Windt. Molina interpretó en esta oportunidad el Concierto en la menor Op. 54 para piano y orquestra de Shumann.
En 1996 fue nombrado director titular de la Greater Palm Beach Symphony y participó en los principales festivales de música de La Florida, dentro de los cuales vale mencionar el Blowing Rock y elSun Fest. En ese mismo año el Maestro Molina fue galardonado con el Soberano de los premios Casandra, que otorga cada año la Asociación de Cronistas de Arte.
En el mercado de la música popular José Antonio se ha mantenido también en altas cumbres, al realizar importantes trabajos con figuras como Gloria Stefan, Alejandro Fernández y Raúl di Blasio. Ha participado en la dirección de espectáculos en el Vaticano, Altos de Chavón, Miami y muchas otras ciudades del orbe, así como también en los conciertos de Pavarotti y sus amigos, para los que desde 1996 se desempeña como director y arreglista.
En su país el Maestro Molina ha sido nombrado presidente y director artístico de la Fundación Latinoamericana de Jóvenes, con sede en la Capilla de los Remedio, una institución que ha promovido los valores musicales de las nuevas generaciones de músicos. En dicho empeño ha sido un propulsor de las orquestas juveniles creadas con estudiantes de diversos lugares de la isla.
En 1997, al frente de la Orquesta de Palm Beach, acompañó a la mezzosoprano Marilyn Horne, quien ha sido considerada por el Instituto Rossini como la cantante más importante del siglo XX, en un concierto que se llevó a cabo en el teatro Kravis, en Miami.
Durante el mismo año, la Universidad Autónoma de Santo Domingo le confirió el título de Profesor Honorario de esa casa de estudios y la Secretaría de Relaciones Exteriores le designó como Embajador Cultural de la República.
Papa Molina.
Luego de haber tocado en las más famosas orquestas del Cibao, en 1942, fue contratado como primer trompeta de la Orquesrta San José en La Voz del Yuna. La agrupación, que fuera de las más prestigiosas de su época, fue dirigida por Julio Gutiérrez, Avelino Muñoz y el propio Papa Molina.
Lope Balaguer colocó en el tope de la popularidad el bolero Nunca te lo he dicho, y Elenita Santos, con Rafael Colón y la orquesta de Johnny Ventura, Cuando volveré a verte. El Maestro Papa Molina, a lo largo de su fructífera carrera como músico, ha creado obras sinfónicas de gran valor, entre ellas sus Tres imágenes folklóricas, obra que terminó de escribir en noviembre de 1990 y que poco después fuera estrenada por la Orquesta Sinfónica Nacional, donde quedó desde entonces en el repertorio que regularmente interpreta esa institución.
Floralba Del Monte.
En 1947 se trasladó a la ciudad de New York, donde tomó clases de piano con el Maestro Bernard Gabriel y de armonía, análisis y composición con el Maestro Edward Fendler. En esa ciudad, el 15 de junio 1949, debutó con éxito en la famosa sala de conciertos Carnegie Hall, lo que constituyó la primera presentación de una larga serie que la llevaría por otras importantes salas de los Estados Unidos, entre ellas el Kauffman Auditorium, el Stenway Hall, la International School of Arts y el Labor Temple y el Seamen’s Club.
En 1952 fue invitada por la Secretaría Estado de Educación Bellas Artes y Cultos de la República Dominicana para que realizara una serie de ocho conciertos en el país; entonces se presentó en Santiago, Azua, San Cristóbal y Santo Domingo. En aquella ocasión hizo su debut con la Orquesta Sinfónica Nacional, interpretando el Concierto en la menor, de Grieg, bajo la conducción del Maestro Manuel Simó.
En 1952 fue admitida en el Conservatorio Nacional Superior de Música de París, donde dos años después obtuvo el Diplome d´Etudes. Durante su estancia en la capital francesa tomó clases con el Maestro Alfredo Curtot, en la Ecole Normale de Musique y en la Schola Cantorum con el maestro mexicano Julián Trujillo. En el país galo se presentó en recitales en el Conservatorio de París, en la Maison des Intelectuels y en la Maison de L´Amerique Latine.
Durante cuarenta años, la pianista Floralba del Monte se ha presentado en casi todas las salas de conciertos del país y ha ofrecido conferencias en el Teatro Nacional, en el Conservatorio Nacional de Música, en el Museo de Arte Moderno y en otras muchas instituciones. Ha publicado artículos en importantes diarios de la nación y también ha realizado una ardua labor como pianista acompañante.
Estrenó en el país gran número de obras de compositores nacionales y extranjeros, tanto para piano solo como para piano y orquesta. Muchas han sido también las condecoraciones que ha recibido a lo largo de su carrera, entre ellas están la Orden al Mérito de Duarte Sánchez y Mella en el grado de Comendador, en el año 1989.
José E. Del Monte Peguero.
En 1968 y 1971 participó en el primero y segundo cursos de dirección orquestal, que dictó en el Palacio de Bellas Artes de Santo Domingo el maestro español Enrique García Asencio. En 1970 participó en el Curso Internacional de Formación de Dirección de Coros, que dictó en el Conservatorio de Venezuela el profesor Arpach Darabs, catedrático de la Universidad de Colombia.
El Maestro del Monte fue director del Coro Nacional durante catorce años y ha fundado el coro de guardiamarinas, de la Escuela Naval de la Marina de Guerra, en la Academia Militar de las FF.AA. Batalla de las Carreras; el coro femenino de la Policía Nacional; el coro de niños del Instituto San Juan Bautista y también el coro del periódico Hoy, entre otras agrupaciones.
Para los XII Juegos Centroaméricanos y del Caribe, el señor del Monte preparó un coro de trescientas voces, y en 1992, para la misa celebrada por su santidad Juan Pablo II en Santo Domingo, trabajó con una masa coral de quinientas voces.
Como compositor, el maestro del Monte tiene varias piezas escritas, tanto religiosas como profanas. Por su labor, a lo largo de más de tres décadas, le han sido conferidas diversas distinciones, entre ellas el pergamino que le declara Munícipe Distinguido, que le otorgó el Ayuntamiento del Distrito Nacional en 1989.
Antonio Morel.
En 1947 fundó su propia orquesta la cual integraron importantes figuras del espectáculo como lo fueron el director y músico Enriquillo Sánchez y el cantante Luís Vázquez. Sucesivamente pasaron por ella vocalistas de la talla de Joseito Mateo, Francis Santana, Lope Balaguer Lupe Serrano, Flor de Lis, Alberto Beltrán y muchas otras destacadas figuras.
Un año después, el niño hizo su debut internacional al presentarse en Caracas, en el Teratro Nacional de La Habana, en el Palacio de Gobierno de San Juan y en Puerto Príncipe. Esa, su primera aparición ante el público de otras latitudes, le valió el epíteto de El prodigioso Niño, así como sus primeras condecoraciones ultramarinas. Tal genio escalaba a pasos largos la empinada cuesta del aprendizaje. Cuando se bebió en su país todo el saber, se fue al Conservatorio de Música de Leipzig, en Alemania, donde ingresó en 1907.
El repertorio que interpretó durante su carrera el virtuosos violinista dominicano Gabriel del Orbe fue muy elogiado siempre por los críticos de la época, quienes solían destacar muy a menudo que él era capaz de
alcanzar la “comprensión exacta” de la Sinfonía española de Laló. La interpretación que hacía de la fantasía Fausto, de Sarasate, les provocaba escribir que: “las melodías que hacía brotar del divino instrumento dejaban en el ánimo de los oyentes huellas dulcísimas”.
Su infinita capacidad musical dejó su estela también en la creación de un catálogo de obras para violín solo, para violín y piano, para piano solo y un libro de canciones para el cual los poetas Fabio Fiallo y Ramón Emilio Jiménez escribieron los textos.
El célebre dominicano se presentó en las salas de concierto más importantes de su tiempo; así, su portentoso talento fue paseado por el Carnigie Hall de New York y por la sala Bluthner de Berlín, en la que actuó acompañado por la orquesta del mismo nombre, bajo la dirección del eminente Edmund von Strauss. México, Venezuela, Cuba, Haití, Francia, Alemania supieron de sus espléndidas manos.
El 5 de mayo de 1966, en el pueblo de La Vega, expiró el maestro, que había nacido en Moca 78 años atrás.
Ramón Orlando.
A principios del año 1986 fundó la Orquesta Internacional, de corte popular, la cual ha sido merecedora de reconocimientos tales como El Gordo del Año, El Dorado y el Casandra. En 1991, su conciertoNo hay nadie más contó con la presencia de más de 15 mil personas. Estos conciertos se presentaron en el Palacio de los Deportes de Santiago de los Caballeros, en el Palacio de los Deportes de Santo Domingo, en el Estadio de San Francisco, en Altos de Chavón y en el estadio de La Vega. En 1992, Ramón Orlando recibió la mayor cantidad de estatuillas de los premios Casandra, siete en total, incluido el Soberano, máximo galardón de dicho certamen.
En 1995 fundó la agrupación musical Los Cantantes, con la que grabó el número que fuera un superéxito de ventas, tanto en el ámbito nacional como internacional, titulado El venao. Con esta pieza Ramón Orlando ocupó el primer lugar de la popularidad en las listas de América y Europa.
En 1949 su voz comenzó a ser oída muy frecuentemente por el público dominicano resultando la revelación artística de ese año. Junto a Antonio Mesa y otras figuras del canto dominicano se presentó en el teatro Paramount, realizó una gira por todo el país junto a la cantante colombiana María del Rey y en el teatro Independencia actuó junto a Tirso Guerrero y la pareja de baile que integraron Monina Solá y Julio Solano; siendo estas algunas de sus más relevantes actuaciones en ese año. También estuvo en el café Arriete compartiendo el escenario con Lope Balaguer y debutó en el Radioteatro cine de la Voz Dominicana junto a Milagros Lanty y la bailarina Florens Zamora. Las emisoras de radio también le dieron gran difusión al cantor, escuchándose su voz por Radio HIZ, por radio HIN y por las frecuencias de HI2T y HI3T. Y como para que su ardua labor en ese año se eternizara grabó la canción En dónde estás, de Marcos Villanueva, acompañada por la orquesta San José.
En 1952 su triunfo en el Patio Colonial del Hotel Jaragua fue atronador y en 1954 La Voz Dominicana lo ascendió a cantante clase “A”. Durante ese mismo año protagonizó la zarzuela, La bruta del palmar, con texto de Pedro María Archambault y música de Julio Alberto Hernández que se presentó por vez primera en la televisión nacional.
En 1957 el tenor Gerónimo Pellerano interpretó el papel de Edgardo en el sexteto de Lucia di Lammermoor, junto a Tony Curiel, Violeta Stephen, Armando Recio, Reynaldo Hidalgo y Gladys Brens.
Su voz quedó registrada en un disco de larga duración en el que se agrupan las grabaciones que hiciera con la orquesta de Rodolfo Manzano, el Trío Los Juglares y Cesar Peña y su conjunto. También dejó varios sencillos con piezas como Irresistible y La noche que te conocí, de Federico Asmar Sánchez y de Margot Rojas Corazón herido y El artista.
El 25 de marzo de 1991 el tenor de bello timbre y gran musicalidad dejó de existir en la ciudad de Santo Domingo.
Román Peña.
Durante diecisiete años el señor Peña se desempeñó como violinista de la Orquesta Sinfónica Nacional, de donde se retiró para dedicarse por entero al estudio y la ejecución de la guitarra clásica y a la composición de obras de diferentes géneros.
Junto a otros entusiastas guitarristas participó por varios años en actividades dirigidas a promover el conocimiento del repertorio de la guitarra clásica y fundó la asociación Amantes de la Guitarra Dr. Ramón Guerrero, grupo que se ocupó de impartir clases, realizar conciertos y presentaciones por la radio y la televisión.
El Maestro Román Peña ha compuesto gran cantidad de piezas para guitarra sola y dos conciertos para guitarra y orquesta, los que ha titulado Concierto dominicano y Concierto Peravia. En 1998 la firma discográfica Master Musicians Collective Boston produjo un disco compacto que contiene diez de las más notables piezas para guitarra sola escritas por el Maestro Peña y sus dos conciertos para guitarra y orquesta. Las piezas para guitarra sola fueron grabadas en los estudios ENKIU, de Santo Domingo, y los conciertos en la sala de la Orquesta Filarmónica de Varsovia por la Orquesta Filarmónica Nacional de Polonia.
El artista concertante a quien se le dio la responsabilidad de interpretar la obra fue al Maestro cubano Rubén González Avila y la conducción de la orquesta en la grabación de los dos conciertos estuvo a cargo del Maestro Carlos Piantini. Formó parte del proyecto también la realización de un concierto en vivo el día anterior a la grabación (4 de septiembre de 1998), en la Sala de la radio Polaca, Witold Lotoslawaki, de Varsovia, en la cual se hizo el estreno europeo del Concierto dominicano.
Esteban Peña Morel.
En 1929, de regreso a la patria, creó una escuela de música con franquicia del Conservatorio Orbón, de La Habana, en la que se destacaron profesores como Julio Alberto Hernández y la profesora Floripe Mieses. Nueve meses después, decepcionado ante la incomprensión de la sociedad de la época, el empeño fracasó y en 1930 viajó a Estados Unidos, donde se relacionó con algunos de los más importantes músicos de aquel país: Grofé, Grapee y Gershwin, entre otros.
En 1933 Esteban Peña partió rumbo a España, donde viviría el resto de su vida. Allá fue uno de los mejores arreglistas que Eduardo Brito tuvo durante sus años en la península ibérica. Las orquestaciones que Peña realizara para el barítono dominicano consiguieron el mayor lucimiento del solista y fue esto un tanto más a favor del cantante, que arrebató al público español.
Morell fue también un recolector de materiales relacionados con el folklore dominicano y escribió un libro que tituló Folko-música dominicana, el cual se perdió cuando el ciclón de San Zenón destruyó la imprenta en la cual se estaba editando, en septiembre de 1930.
El Maestro Esteban Peña Morell, quien escribió la zarzuela Alma criolla y el poema sinfónico Anacaona, participó como voluntario en el Ejercito republicano español y dirigió una banda militar en Cataluña. Murió en Barcelona y sus restos fueron a parar a la fosa común del camposanto de aquella lejana ciudad.
Ramón Emilio Peralta.
La banda, bajo la batuta del Maestro Ramón Emilio llegó a ser una de las mejores del país interpretando programas en los que primaban obras del repertorio universal. Piezas de gran complejidad como la Overtura Solemne 1812, de P. I. Tchaikovsky,L’Arlesienne, de G. Bizet y La gruta de Fingal, de Mendelssohn, formaron parte de los conciertos habituales de aquella institución que nacida en los albores del siglo XX, hacía que cada semana gran número de santiagueros se dieran cita en los parques Duarte o Colón para disfrutar de aquellas memorables retretas.
Como compositor el Maestro Peralta creó pasodobles, valses, polonesas y polkas y dejó fragmentos de una zarzuela con letra de Pedro María Archambault que no concluyó. Como instrumentista fue un excelente saxofonista y también tocaba el piano.
El 7 de septiembre de 1941 en la ciudad de Santiago de los Caballeros falleció el destacado músico.
Gladys Pérez.
Graduada de Profesora de Canto en el Conservatorio Nacional en el año 1978 realizó un postgrado en Roma, Italia, en 1981.
Sus cualidades vocales le permitieron desempeñarse por varios años como solista del Coro Nacional y del Coro Municipal y se ha presentado con la Orquesta Sinfónica Nacional en conciertos bajo la dirección de los Maestros Manuel Simó, Carlos Piantini, Francis Schwartz, Jacinto Gimbernard, Rafael Villanueva, Julio de Windt, Amaury Sánchez y Fernando Geraldes.
En 1973, en la puesta en escena de la ópera Rigoletto, de Verdi, en el Teatro Nacional encarnó a la condesa y en Bellas Artes fue la Desdémona de la ópera Otelo, de Verdi. Sus actuaciones como recitalista también han sido muy aplaudidas en el Teatro Nacional, en el Palacio de Bellas Artes y en el Centro de la Cultura de Santiago donde ha contado con el acompañamiento de los pianistas Vicente Grisolía, Lillian Brugal y Ramón Díaz.
En 1993 participó en el recital de Música latinoamericana que auspició la Organización de Estados Americanos y en 1997 formó parte del elenco que presentó Opera de las Américas en su primera gala ante el público dominicano en un concierto homenaje a Verdi que contó con la participación de la Orquesta Sinfónica Nacional y la dirección de Michel Recchiuti.
Gladys Pérez se ha desempeñado de manera constante en la educación de las nuevas generaciones siendo profesora en el Conservatorio Nacional de Música y en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Catana Pérez De Cuello.
En 1968 asistió al Curso de Dirección de Orquesta que el Maestro Enrique García Asencio impartió en el Auditorio de Bellas Artes y en 1981 participó en el Seminario de Interpretación pianística impartido por Alberto Pomeranz.
De 1969 a 1972 hizo, en el Conservatorio de Santa Cecilia, en Roma, un postgrado de piano con los profesores Pietro Scarpini y Emma Contestable obteniendo el Título de Piano y Especialidad en Literatura Pianística Italiana.
En 1964, siendo aun estudiante, se presentó junto al pianista Iván Rodríguez interpretando el concierto para dos pianos y orquesta de Bach contando con el acompañamiento de la orquesta de Cámara del Conservatorio Nacional de Música conducida por el Maestro Julio de Windt. En 1971 y en junio de 1972 se presentó en el auditorio del Conservatorio Santa Cecilia, en Roma, en los recitales de fin de año con alumnos sobresalientes de postgrado.
En 1985 debutó como solista con la orquesta Camerata Solistas de Santo Domingo, junto al pianista Iván Domínguez y bajo la dirección del Maestro Carlos Piantini. En 1986 hizo, con la Orquesta Sinfónica Nacional, el estreno nacional del concierto para piano y orquesta Op. 20 en fa sostenido menor, de Alexander Scriabin contando con la dirección del Maestro Berton Dimes y en febrero de 1998 interpretó junto a la Orquesta Sinfónica Nacional el concierto en re menor para dos pianos y orquesta de Francois Polenc junto al pianista Ramón Díaz y contando con la dirección del Maestro Julio de Windt.
La labor de Catana Pérez de Cuello ha sido de gran valor para los amantes de la música ya que paralelamente a sus presentaciones como instrumentista ha realizado un constante trabajo de divulgación que incluye, además de libros didácticos como elUniverso de la Música, crítica musical y artículos musicográficos que aparecen periódicamente en los más importantes medios escritos del país. De gran valor ha sido también el programa que junto al Maestro José del Monte produce cada semana y que bajo el título de “Música de los tiempos” hace llegar a gran cantidad de televidentes lo mejor de la música universal.
Teresa Pérez Frangie.
En Austria formó parte de la Opera Studio, de la Ópera del Estado de Viena, y ha actuado como solista junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de Puerto Rico, la Sinfónica Nacional de Santo Domingo y la orquesta Hydn de Austria, entre otras. Se ha presentado en recitales y en producciones de ópera en Italia, Alemania, Francia, Venezuela, Estados Unidos, Autria, Suiza, Yugoslavia y el Caribe.
Durante los últimos años del siglo XX, la prestigiosa artista se ha desempeñado como presidenta fundadora y directora artística de la Opera de las Américas, con la que ha presentado los espectáculosHomenaje a Verdi, en 1997, y Aida, en 1999, ambos en el Teatro Nacional de Santo Domingo.
Carlos Piantini.
Estudió violín en México con Henryk Schering y tuvo estrechas relaciones con algunas de las personalidades musicales más importantes de aquel país, tales como Carlos Chávez, José Moncayo, Blas Galindo y Manuel M. Ponce, con este último estudió armonía. Ingresó a la Orquesta Sinfónica de México bajo la dirección de Carlos Chávez. En New York ingresó a la Juilliard School of Music, donde fue discípulo durante tres años del violinista Joseph Fusch. En 1956 ganó una plaza como violinista en la Filarmónica de New York. En esta ciudad obtuvo el grado de Bachelor of Music en el Colegio de Música de la Universidad alcanzando el más alto honor al recibir el Richard Hirsch Memorial Award.
El Maestro Piantini fue Director Artístico del teatro Nacional de la República Dominicana desde 1973 hasta 1978.
Como director de orquesta ha alcanzado grandes éxitos al frente de las sinfónicas de Viena, Washington, South Florida, Milwakee, La Habana, Maracaibo, San Juan, Massimo Bellini y las Filarmónicas de New York, Ciudad México, Caracas y New York. De 1979 hasta 1983 fue Director de la Orquesta de Caracas. El Teatro San Carlos de Nápoles, Italia, lo invitó para dirigir una serie de 17 conciertos que realizó entre los años 1985 y 1986.
Desde 1988 es invitado anualmente a dirigir la orquesta Alejandro Scarlatti de la radio Televisión Italiana (RAI) de Nápoles, Italia. En julio de 1990, en el Festival del Valle d’Itria (Martina Franca), dirigió la ópera Los Pescadores de Perlas, de Bizet. En agosto de 1992 estrenó la Epopeya Lírica “1492″ de Antonio Braga la cual fue grabada para la firma Buongiovanni de Italia.
En 1998 grabó con la orquesta Filarmónica de Varsovia los dos conciertos para guitarra y orquesta del compositor dominicano Román Ernesto Peña los cuales contaron con la participación del destacado guitarrista cubano Rubén González Ávila. Durante el mismo año estrenó en el Teatro San Carlos de Nápoles el oratorioSanto Domingo de Guzmán, de Antonio Braga.
En 1999 dirigió la puesta en escena de la ópera Carmen, de Bizet, que produjera el Teatro Nacional de Santo Domingo y en la misma sala, meses después dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional en el estreno latinoamericano del Concierto para Piano y Orquesta de Michael Camilo en el que actuó como solista el propio autor.
Susano Polanco.
Pronto descubrió el don de su voz y, junto a Bienvenido Troncoso, Chencho Pereyra y otros amigos integró el primer conjunto musical al cual pertenció, con lo que iniciaba lo que en el futuro llegó a ser una brillante carrera.
Después vendría su amistad con dos grandes músicos dominicanos: Francisco García y Julio Alberto Hernández, quienes intervendrían en la formación musical y técnica del cantor. En este proceso de aprendizaje Susano Polanco alcanzó rápidamente un alto nivel. Su debut como solista se produjo el 14 de septiembre de 1921, en el Teatro Colón, de Santiago de los Caballeros, donde cantó con el acompañamiento del guitarrista Baldemiro Morel.
En 1922 viajó junto a un grupo de artistas dominicanos a Cabo Haitiano, donde se presentaron con gran éxito. Durante 1924 y 1925 recorrió la vecina isla de Puerto Rico, acompañado al piano por Juan Francisco García. En 1926 volvieron a Haití y de allí pasaron a Santiago de Cuba, donde iniciaron una gira desde el oriente hasta el occidente de la mayor de las Antillas. Palma Soriano, San Germán, Guantánamo, Bayamo y Camagüey fueron algunas de las plazas en las que el tenor dominicano, acompañado por Francisco García, se presentó con gran éxito. En esta última ciudad, en el teatro Iriondo, estrenaron la canción El espejo, con textos del poeta cubano Nicolás Guillén y música de Juan Francisco García. Finalmente, el público de La Habana pudo aplaudir al artista dominicano en funciones que se realizaron en el teatro Payret y en el Club Atenas.
En 1927, en el teatro Ideal, de Santiago de los Caballeros, Polanco se presentó en un espectáculo dirigido por Luis Rivera en el que cantó el cuarteto de la ópera Rigoletto, junto a Eduardo Brito, Petra Comprés y Catalina Jáquez. En 1928 se presentó periódicamente en la emisora HIZ, en la capital, acompañado por Julio Alberto Hernández. En dicha estación radial Polando participó en las primeras grabaciones que se realizaron en el país. La Victor publicó algunos de aquellos registros, entre los cuales está un 78 RPM que contiene la canción Amor mío, de Salvador Sturla, interpretada por el cuarteto Trovadores Dominicanos, en el que Polando hizo la voz prima.
El 18 de septiembre de 1928 Susano participó junto a Eduardo Brito y Julio Alberto Hernández en un recital que se realizó en la terraza del Fausto. El 12 de abril de 1935 el tenor Susano Polando apareció en el teatro Independencia por última vez en un concierto y, a partir de entonces, se dedicó a la enseñanza. En 1977 pasó a retiro y el 15 de mayo de 1991, en la ciudad de Santo Domingo, dejó de existir.
Milly Quesada.
En agosto de 1998, en el Ball Room del Hotel Caribe Hilton, de Puerto Rico, Milly presentó su disco Milli… vive, y en octubre lo llevó, con un nuevo espectáculo, a la Sala Principal del Teatro Nacional y al Gran Teatro del Cibao. En noviembre del mismo año, junto al Elvis Crespo, se presentó en el Hipódromo de Hialeah, en Miami.
También en abril de 1999 la Billbord la premió en la categoría deAlbum tropical femenino” por Milly… vive, y en mayo fue nominada en tres categorías en los premios Lo Nuestro, de la ciudad de Miami.
El regreso de Milly Quezada al mundo del espectáculo, en su nueva faceta como solista, ha sido premiado con infinitos aplausos y una larga lista de reconocimientos por las más importantes revistas e instituciones dedicadas a promocionar la música popular. Su labor ha dado un importantísimo impulso al merengue como género, ha conseguido que más y más personas a través del mundo reconozcan en la música y el baile típico de la República Dominicana uno de los rítmos más representativos del Caribe.
José De Jesús Ravelo Castro.
En el año 1904 fundó, con sus hermanos y un grupo de amigos amantes de la música, el Octeto del Casino de la Juventud, institución que se convirtió en 1932 en la Orquesta de la Sociedad de Conciertos. Desde su fundación, Ravelo fue el director de estas agrupaciones, que contribuyeron grandemente al desarrollo de la cultura musical dominicana pues dieron a conocer en conciertos, sin costo alguno para el público, las obras de los grandes maestros de la música.
En el año de 1928 fue presidente del Primer Congreso Dominicano de Música; en 1931 fue director artístico de la estación radiodifusora oficial HIX, y en 1934 publicó un interesante trabajo histórico titulado Historia de los himnos dominicanos.
En su incansable labor musical, el Maestro Ravelo fue director de la Banda Municipal y director del Liceo Musical desde su fundación, en 1908, y hasta el 1942, fecha en la cual esa institución se convirtió en Conservatorio Nacional de Música y Declamación. Durante sus 34 años de labor, en esa academia de música (la única en el país que otorgaba títulos reconocidos por el Estado) realizó una obra cuyos frutos están esparcidos por todo el territorio nacional. El Liceo Musical ocupó un lugar preferente en la historia del desarrollo de la cultura musical dominicana.
Como compositor, siguió la tradición de los clásicos y se dedicó principalmente a escribir música religiosa, aunque su vasta producción musical comprende obras de todos los géneros: tandas de valses (obras con las que se inició en la composición), romanzas para canto y piano, música de cámara, música para banda, para orquesta, motetes, misas y oratorios.
Su obra más exitosa y más comentada por la crítica nacional y extranjera ha sido el oratorio La muerte de Cristo, cuya partitura fue impresa en New York, en el año 1941, por la Casa Schrimer Press. Otras obras del Maestro Ravelo fueron publicadas en 1951 por la Gilprint Company.
El 2 de diciembre de 1951 falleció en la ciudad de Santo Domingo el Maestro José de Jesús Ravelo Castro.
Anthony Ríos.
La firma disquera KUBANEY lo contrató como artista exclusivo por un término de 10 años, tiempo durante el cual el artista grabó diez discos de larga duración en diferentes ciudades de América. A finales de 1979 Anthony Ríos se retiró del Combo Show para formar, junto a Luis Martí, la orquesta El Sonido Original, con la que grabó dos LP como solista para la Alga Records, y fue entonces que le absorvió el mundo de la televisión, al que dedicaría gran parte de su tiempo.
En 1993 produjo su álbum número diecinueve, titulado Boleros como ayer, con el cual pasó a formar parte del sello disquero Juan & Nelson Records. En 1996 grabó con KUBANEY su disco número veinte, titulado En bachatas, y debutó en el cine, al participar en la película dominicana Nueva Yol III.
En 1998 produjo su LP número veintiuno para la BY… P PUBLISHING Y/O MONTAÑO RECORDS, que fue titulado El gran homenaje a Odilio (El Jibarito Lares).
Para la televisión dominicana ha hecho el programa humorístico El Show de Luisito y Anthony, El Show del Mediodía y Cuentos y Cantos.
Luís Armando Rivera.
Luis Rivera recorrió casi todo el país acompañando las compañías de zarzuela, óperas y operetas que venían frecuentemente a realizar giras. También formó parte de diversas agrupaciones que se dedicaban a tocar en los cines, cuando los filmes eran silentes.
En 1922, tocando el violín, visitó Cabo Haitiano como parte de un conjunto que estaba integrado por Juan Francisco García en la trompeta; Julio Alberto Hernández al piano; Rafael Almanzar a la mandolina y el tenor Susano Polanco como vocalista.
En 1930 Rivera se presentó con el trío México Lindo, mientras éste cumplía un contrato de trabajo en la República Dominicana. Concluida la gira por Quisqueya, el violinista dominicano salió rumbo al país azteca junto a la agrupación, que antes de llegar a su destino recorrió, luego de presentarse en Cabo Haitiano, la isla de Cuba. Viajaron desde Santiago de Cuba hasta La Habana y se presentaron en las plazas más importantes del vecino país. Llegados a la capital de la entonces Perla de las Antillas, el joven Rivera decidió establecerse allí y posponer su viaje a México para el futuro. Entonces formó parte de los primeros violines de la Filarmónica de La Habana, que dirigía su fundador, el Maestro español Pedro San Juan. Y fue en La Habana donde Rivera tomó clases de armonía y composición con Amadeo Roldán, quien fungía por aquella época como Concertino de la Filarmónica.
El año 1932 fue de gran importancia en la vida del ilustre dominicano. En esa fecha publicó su primer álbum de canciones, conoció a Ernesto Lecuona, se le rindió un homenaje como compositor y violinista en el Conservatorio Falcón, compuso Dulce serenidad, una de sus mejores canciones, y dirigió la orquesta que acompañó en el entonces Teatro Nacional de La Habana (hoy Gran Teatro de La Habana) a José Mojica.
Su talento como orquestador le permitió arreglar obras de Ernesto Lecuona que alcanzaron gran renombre en la historia de la música cubana, entre ellas la revista-opereta Lola Cruz y la zarzuela El torrente.
De 1937 a 1938 estuvo en México, donde compuso varias canciones con textos del poeta mexicano Manuel Bernal; entre ellas, una de las más resonantes fue Jugando y llorando, que fuera estrenada por Juan Arvizu y que grabara Pedro Vargas. También en México estrenó la revista de su autoría Pa’ L’Habana me voy.
En 1939 se presentó en Puerto Rico como pianista de las Estrellas de Lecuona, y en marzo de ese mismo año regresó a su patria con el objetivo de recuperarse de algunos problemas de salud que le aquejaban. Lecuona y su compañía siguieron viaje hacia Venezuela, donde supuestamente unos meses después se le uniría el Maestro Rivera. Eso no pudo ser porque el Gobierno dominicano de entonces le retiró el pasaporte al ciudadano Luis Rivera, lo que provocó que la carrera del artista perdiera el brillo intenso que en poco tiempo había adquirido allende los mares. En lo adelante le fueron nombrando en funciones públicas que, aunque importantes para el desarrollo artístico del país, frenaron la proyección internacional del Maestro Rivera.
En 1942 fue nombrado director de la Banda de Música del Distrito de Santo Domingo y profesor de violín del Liceo Municipal; en 1945 director artístico de La Voz del Yuna, donde dirigió la Super Orquesta San José, adscrita a dicha empresa; y en 1947 profesor de Curso Superior de Solfeo y Armonía, en el Conservartorio Nacional de Música.
Como compositor, el Maestro Rivera dejó un extenso catálogo integrado por danzas para piano; el Poema indio, para orquesta, barítono y narrador; la Rapsodia dominicana No.1 para piano y orquesta; y varias obras para piano, entre las que se destacanSierra del Bahoruco, Danza en merengue, Fiesta de palos, Siñá Anacleta y Merengueando.
El 16 de septiembre de 1986 falleció en la ciudad de Santo Domingo el ilustre músico dominicano nacido 85 años atrás.
Manuel Rueda.
Al graduarse de profesor de piano, fue merecedor de una beca para cursar estudios en el Conservatorio de Santiago de Chile, ciudad en la que vivió durante catorce años. Siendo alumno de la pianista Rosita Renard, realizó una gira de conciertos por Sudamérica, en la cual participó también el pianista chileno Armando Palacios. Esta serie de presentaciones culminó en la República Dominicanan, lo que sirvió al joven músico como debut ante el público de su país, que recibió con innumerables muestras de aceptación. De regreso a Chile, le fue otorgado el premio Orrego Carvallo, uno de los más prestigiosos en su época.
El Maestro Rueda se ha presentado junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana varias veces, al igual que con la de Puerto Rico. En 1972, en el marco del Festival Interamericano de Música, Rueda ejecutó el Concierto en fa de Gershwin, bajo la dirección del Maestro Manuel Simó.
Mercedes Sagredo.
En 1929, casada con el poeta Frank Reyes, fue a residir a la ciudad de New York, en los Estados Unidos, donde continuó sus estudios musicales con la profesora cubana América Baliño y el profesor dominicano René Rodríguez.
En 1940 Mercedes Sagredo escribió una de sus piezas más conocidas por el público: Mi Quisqueya, hermosa canción que fue estrenada al año siguiente en Santiago de los Caballeros por la orquesta de Luis Alberti y que en lo sucesivo fue grabada por las más populares figuras de la canción dominicana; entre ellas, Lope Balaguer, Rafael Colón, Sonia Silvestre, Alberto Beltrán, Henry Ely, Fernando Casado, José Emilio Joa, Billo Frómeta, Arturo Acevedo y el coro de Marianela Sánchez.
Premio de la Excelencia en Labor, de la Unión de Mujeres Americanas, Gran Premio Minerva Bernarde, de la revista Mundo Diplomático, y primer premio en el Concurso Festival del Merengue, han sido otras de las múltiples distinciones de las que se ha hecho acreedora durante su larga y valiosa vida.
Es autora también de la Plegaria a la Virgen de la Alta Gracia, que fue estrenada en la Catedral de San Patricio, en New York, Estados Unidos.
Marianela Sánchez.
Entre 1979 y 1984 estudió canto en Italia con Paolo Silveri y Perea Labia. Allí se graduó en 1983 de Profesora de Canto en el Conservatorio de Santa Cecilia, en Roma. En Lucca, ciudad de Italia, hizo un curso de perfeccionamiento del repertorio operístico con el profesor Franco Calabrese y, posteriormente, en New York tomó clases con Franco Iglesias.
Su repertorio incluye Magnificat, de Bach; Misa en tiempo de guerra, de Haydn; Exultate jubilate, Misa de coronación y requiem, de Mozart; Carmina Burana, de Orff; Stabat Mater, de Pergolesi;Gloria, de Poulenc; Oratorio la muerte de Cristo, de J. J. Ravelo;Bacchianas brasileiras No. 5, de Villa Lobos; Dixit Dominus yGloria, de Vivaldi.
En el género lírico, ha interpretado papeles principales en las óperas Fidelio, de Beethoven; Lucía de Lammermoor, de Donizetti; El pobre marinero, de Milhaud, y Rigoletto, de Verdi; así como las zarzuelas Los gavilanes, de Guerrero; El cafetal, de Lecuona, y Luisa Fernanda, de Moreno Torroba.
Su labor artística le ha merecido diversos galardones, entre los que se destacan El Dorado, en 1984, y el Casandra, en 1986, 1988, 1992, 1993, 1994 y 1996. El 30 de octubre de 1991 la Universidad Autónoma de Santo Domingo le confirió el título de Profesora Honorífica de la Facultad de Humanidades.
Rafael Sánchez Cestero.
En 1934 regresó al país y, al año siguiente, partió hacia los Estados Unidos para estudiar en la Julliard School of Music, donde tomó clases con Bernard U. Taylor. En esa misma ciudad fue alumno también, de manera privada, de los profesores León Rothier y Giusseppe Barsotti.
En noviembre de 1935 hizo su debut internacional en la radio de los Estados Unidos, al actuar en el programa La hora exquisita, que se trasmitía por la W2X4F desde New York. En esta ciudad también integró las compañías New York Chamber Opera, Grand Opera, New York Civic Opera y Salmaggie Opera Co.
En Santo Domingo actuó a través de la radio HIX, La Voz Dominicana, Rahintel y Color Visión, y en recitales ofrecidos en la Casa de España y los teatros Independencia y Rialto, en la Sala Ravelo del Teatro Nacional y en el Palacio Nacional.
Como solista actuó también con la Orquesta Sinfónica Nacional e interpretó la parte del tenor de la Novena sinfonía de Beethoven en un concierto realizado en 1960 y que estuvo dirigido por el Maestro Manuel Simó. En 1957 interpretó a Alfredo en La Traviata, de Verdi, junto a Violeta Stephen y Tony Curiel, en la XV Semana Aniversaria de La Voz Dominicana, y en 1959 cantó laAbominación de la espera, de Ninón Lapeireta.
Como profesor de canto, dejó su huella en todos aquellos que con ansias de superarse acudieron a él para recibir sus enseñanzas en la Academia de La Voz Dominicana o en el Conservatorio Nacional de Música, labor que realizó entre los años 1958 y 1986. Fue fundador de la Compañía Lírica Dominicana en 1963 y en 1974 de la Ópera Dominicana.
El tenor de la media voz “perfecta, dulcísima y de tono agradable”, según el decir de Enrique de Marchena, falleció en la ciudad de Santo Domingo el 7 de agosto de 1999.
Francis Santana.
En 1943 Juan Francico integró el Trío Taylor, que entonces dirigía el guitarrista, cantante y compositor Carlos Taylor. Con esta agrupación debutó el joven Francisco Santana en la radio nacional por las ondas de la HIT. En 1944, junto a Paco Escribano, participó en el programa de la Lotería Nacional, que se trasmitía por la HIZ. También durante los años cuarenta se le escuchó en muchos de los cabarets que entonces estaban de moda, entre ellos el Copacabana y El Victoria.
En 1954 Francis se unió a la orquesta de Rafael Solano, y durante 1956 y 1957 cantó con la orquesta Angelita, de La voz Dominicana. En 1958 integró el conjunto de Nilo Rosario y en 1959 actuó en Radio Handicap. En los años sesenta se presentó habitualmente con el Maestro Solano en el Embassy Club, del Hotel Embajador, y en los más populares centros de diversión del país.
Varios han sido los sencillos en los que la voz de Francis ha quedado registrada; entre ellos, El amor y la ventura, Ansias, Que llore, y Te puedo perdonar. También ha hecho algunos dúos memorables con otros destacados vocalistas; es el caso de Rafael Colón, con quien grabó La bayamesa, Noche de ronda, Tú lo sabes, y otras piezas.
Con Víctor Víctor realizó el LP titulado Son de felicidad, en el que también canta a dos voces.
Durante varios años Francis Santana se ha presentado habitualmente en el programa Punto Final, que se trasmite diariamente por la televisión dominicana.
Elenita Santos.
En Puerto Rico grabó para varias casas disqueras. Para el sello Riney cantó en los discos de larga duración titulados Piensa en míy Besarte, y para el sello Marvella produjo los LP titulados Aquella noche de abril, y Está sellado. En el primero la acompañó la orquesta de Bienvenido Fabían y en el segundo la Super Orquesta San José, dirigida por Papa Molina.
La artista ha viajado por buena parte de América, donde ha hecho gala de su voz y sus discos han sido escuchados por varias generaciones de amantes de la canción romántica.
Sonia Silvestre.
Mi canto tiene su historia, La vida cabe en el canto, Te voy a cantar un cuento y Sonia canta a los poetas de la patria, son sólo algunos de sus títulos inolvidables, sobre todo este último, con el cual Sonia se convirtió en la primera cantante popular que se presentó en un concierto en el Teatro Nacional, acompañada por la Orquesta Sinfónica. Sonia hace gala de un estilo único, definido, que la ha mantenido vigente día a día, y se destaca por su versatilidad al imponerse en todos los géneros musicales que interpreta. Sonia es muchas Sonias: baladista en La tarde está llorando, guerrera en Yo pisaré las calles nuevamente, popular enOjalá, folklorista en Mi guachimán.
La discografía de Sonia Silvestre incluye doce títulos, entre los cuales están, además del antes mencionado:
Sonia en Buenos Aires, Sonia nueva canción, La nueva canción,Sonia canta poetas de la patria, Amor y desamor, Folkhoy,Corazón de bellonera, Yo quiero andar, Una verdadera intérprete,Mi corazón te seguirá, Edición especial de grandes éxitos de los años 70.
Manuel Simó.
Luego de haber pertenecido a la Banda Municipal de Música de su pueblo natal, se trasladó a la capital de la República, donde ingresó en la Banda del Ejército, entonces dirigida por José Dolores Cerón. Y fue el Maestro José Dolores el primero en descubrir las dotes del joven Simó y quien le iniciaría en la dirección orquestal. También tomó clases de armonía con el profesor puertoriqueño radicado en el país Manuel Beraseain.
Para 1941, fecha en la que se fundó la Orquesta Sinfónica Nacional, Manuel Simó ya era alumno de dirección del Maestro Casal Chapí, quien fuera el primer conductor de la institución musical. En la sinfónica Simó fue percusionista y tocó el corno inglés.
A finales de la década del cuarenta Manuel Simó fue merecedor de una beca del gobierno para ir a estudiar al Conservatorio Kolisher, de Montevideo, donde continuó sus estudios durante cuatro años más con el Maestro Casal Chapí, quien, habiendo terminado su contrato con la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana, fue a radicarse al país suramericano.
Simó regresó graduado de aquel prestigioso centro de enseñanza musical y entonces fue director del Conservatrorio Nacional de Música, reemplazando al Maestro Juan Francisco García cuando éste pasó a retiro. También fue profesor allí de composición durante varios años.
En 1952 ocupó la dirección de la Orquesta Sinfónica Nacional de forma interina y poco después la subdirección. En 1959 fue nombrado como titular, cargo que ocupó hasta 1981, fecha en la que fue designado Compositor Emérito de la Orquesta Sinfónica Nacional.
El 14 de septiembre de 1988 el Maestro Manuel Simó falleció en la ciudad de Santo Domingo.
Mary Siragusa.
Mary Siragusa desplegó durante muchos años una ardua labor como recitalista. Actuó con gran éxito en las salas de concierto más importantes del país y el público y la crítica siempre le fueron favorables. Al fundarse el Conservatorio Nacional de Música, en el año de 1942, la destacada artista pasó a formar parte del claustro de profesores de la nueva casa de estudios y allí impartió clases durante más de cuarenta y dos años.
Falleció en Santo Domingo, el 12 de diciembre de 2002.
Rafael Solano.
Estudió teoría musical, violín y cello con el maestro Manuel Pla Cocco y tocaba el armonio en la iglesia parroquial de Puerto Plata, donde dirigía su propio grupo coral con sólo 13 años de edad.
Se inició formalmente en los estudios de piano con el Maestro Vicente Grisolía y luego con Rafael Arzeno. En 1950 se trasladó a la capital para continuar sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música. Allí fueron sus profesores Mary Siragusa y el español Pedro Lerma. Rápidamente se abrió paso en la música popular y llegó a ser director de la Gran Orquesta Angelita, de La Voz Dominicana.
Viajó a Jamaica y Bahamas y actuó en diferentes centros turísticos. En 1959 Solano inició sus presentaciones en el recordado programa televisivo La Hora de More. Allí, iniciaron su carrera artística grandes figuras del espetáculo dominicano, entre ellas, Luchy Vicioso, Niní Cáffaro, Fernando Casado, Aníbal de Peña y muchas más. En 1963 Solano viajó a New York contratado para actuar con el director norteamericano Charlie Fisk en el Hotel Americana de esa ciudad. Durante ese período estudió composición contemporánea con el famoso Hall Overtone, en forma particular, y bajo la tutela del mismo maestro en la New School of Social Research. Solano participó en la fabricación y producción del primer disco hecho totalmente en la República Dominicana, junto al Ing. Pedro P. Bonilla.
Las canciones de Solano han sido grabadas por destacadas voces nacionales y extranjeras. Sonia Silvestre, Lope Balaguer, Fernando Casado, Marco Antonio Muñiz, Vicky Carr, Danny Rivera, Plácido Domingo y muchos otros.
Rafael Solano ha participado como arreglista y productor musical en la serie Canciones Dominicanas en Concierto, que ha patrocinado E. León Jiménez y que contiene un extenso catálogo de piezas indispensables en el cancionero nacional.
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